Violencia tumbera: denuncian que hay dos casos de torturas y maltratos por día
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Violencia tumbera: denuncian que hay dos casos de torturas y maltratos por día

Un informe de la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) expuso que en el primer semestre del año se registraron 323 episodios de violencia. Revelan 16 casos de abuso sexual.

Una radiografía sobre el sistema del Servicio Penitenciario Federal expone una conclusión preocupante: en el primer semestre del año se registraron 323 casos individuales de torturas o malos tratos en distintos espacios de detención.

Así lo expone un informe de la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN), en el que se detalla que del total de los casos, sólo 129 personas brindaron su consentimiento para denunciar penalmente el hecho de violencia, mientras que el resto optó por no iniciar acciones legales por temor a posibles represalias.

Se detectaron 323 casos de torturas y malos tratos en el país. 

El documento, al que tuvo acceso BigBang, detalla el contexto en que se produjeron los maltratos, el método y los elementos utilizados por las autoridades penitenciarias, policiales y hasta médicas que intervinieron en los actos de violencia: siete detenidos denunciaron haber sido golpeados por los doctores y/o enfermeros que debían atenderlos.

La PPN aplica desde 2007 un protocolo para el registro de casos de tortura y/o maltrato. Las denuncias se reciben de los propios reclusos, familiares de presos, abogados defensores y hasta operadores del sistema penal que presenciaron hechos de estas características. Tras tomar conocimiento del episodio, el organismo toma contacto con el preso y aplica la ficha de registro, un cuestionario en el se le pregunta el contexto en el que fue golpeado, quién lo hizo, cómo, dónde, por qué y si tuvo la posibilidad de ser atendido por un médico. A su vez, se le consulta si el recluso quiere que la Procuración realice la denuncia penal en su nombre, y en caso de negarse, la PPN debe aceptar la decisión del preso.

Desde 2007, se registraron 4617 casos de tortura. 

Desde la puesta en marcha de este sistema, la PPN registró 4617 casos de tortura o maltrato. Si bien desde el 2013 la tendencia muestra una baja en la cantidad de casos, el nivel de maltratos actual es elevado. Tuvo su pico en 2014 con 823 episodios de violencia, unos 775 al año siguiente y contabilizó 608 en 2016. Además, el informe reunió al 12 de junio de este año, ocho (8) muertes violentas dentro del Servicio Penitenciario Federal.

Estadísticas

El informe de la PPN determinó que el 93 por ciento de los 323 casos detectados se produjo dentro de los establecimientos penitenciarios, mientras que un 3 % en institutos de menores. Un dos por ciento en la vía pública (al momento de la detención) y otro 2% en el traslado.

Así las cosas, el grueso de los casos tuvo lugar en los pabellones de alojamiento, aunque la tortura sigue en otros sectores como oficinas administrativas, espacios educativos, talleres laborales y cualquier otro espacio de circulación de individuos detenidos. Incluso, los casos de violencia llegaron al interior de los dispositivos de salud mental, hospitales penitenciarios y sectores de sanidad.

El grueso de los hechos de tortura se producen en los pabellones.

La tendencia indica que la mayoría de los agresores resulta ser integrante del Cuerpo de requisa (81%), aunque un 29 % de los detenidos señaló a los agentes de seguridad interna como responsables de la golpiza. En este sentido, el informe expresa su preocupación por el uso de la violencia como forma habitual de gestión y control del servicio penitenciario.

Bernarda García, coordinadora del equipo de Estadística y Bases de Datos de la Procuración Penitenciaria de la Nación, explicó los motivos por los cuales entiende se producen los maltratos: “Estos hechos tienen lugar en contextos de encierro físico e institucional. Por un lado, tiene que ver con la forma de disciplinar, y por otro, es el recurso más frecuente de restablecer el orden, sin perder de vista que es una característica presente no sólo en Argentina sino a nivel internacional”.

Un 29 % de los detenidos responsabilizó por las golpizas a los agentes de seguridad interna 

García, quien además es licenciada en Sociología, asegura que muchas de las víctimas no denuncian el hecho por miedo a nueva represalias. “Temen perder algún beneficio, o que los trasladen a unidades lejanas de su familia o a otros pabellones”, sostiene.

La mayoría de los casos se produjo en la Unidad Penitenciaria de Ezeiza.

Entre la serie de datos que arroja el documento de la PPN, sobresalen dos datos preocupantes: se registraron 16 casos de abuso o intento de abuso sexual y 10 de los episodios de violencia se produjeron con menores de 18 años. Este año, la Procuración Penitenciaria de la Nación, obtuvo la autorización de la Corte Suprema de Justicia para ingresar a los institutos de menores y reportar casos de violencia.

La mayoría de los casos de violencia se registró en Ezeiza (26%), seguido por el penal de Marcos Paz (11%), que registra el mismo nivel de casos que Colonia Penal de Santa Rosa (11%) y el CPF IV de Mujeres de Ezeiza (11%). La lista continúa con el CPF CABA -ex. U.2- (9%), el anexo Complejo Federal de Jóvenes Adultos (6%), entre otros.

“Los casos de torturas son fenómenos que están atravesados por cifras negras, es decir casos que no se conocen y que sería imposible conocerlos en su totalidad. Tenemos un piso mínimo de 600 o 700 casos lo que permite dar cuenta de la sistematicidad de la estructura. Es una tendencia constante”, agrega García.

La mayoría de los casos de violencia se produjo tras reclamos de los presos.

El análisis de los casos de tortura permitió determinar que 90 situaciones de violencia y malos tratos se produjeron ante reclamos individuales o solicitudes de los presos, otros 58 casos por requisas luego de un conflicto, mientras que 52 detenidos fueron golpeados tras un reclamo colectivo. Por otra parte, 49 detenidos fueron maltratados en una requisa ordinaria del pabellón, 45 durante peleas y riñas, y unos 21 durante traslados, entre algunos de los ejemplos.

Por otra parte, más de la mitad de las víctimas entrevistadas (67%) manifestó que sus victimarios no utilizaban su identificación al momento de la agresión. En este contexto, otro segmento importante de los presos manifestó que ni siquiera pudo ver o no recordaba los nombres de los agentes. En total, el 42% de las víctimas se vieron imposibilitadas de brindar el nombre de sus atacantes.

Se registraron 16 casos de abuso sexual 

En contraste con esta situación, más de la mitad de los detenidos consultados (58%) mencionó que sabía quiénes eran estos agentes -tenían datos sobre su función o cargo y/o pudieron describir sus rasgos físicos- y que podría reconocerlos en caso de volver a verlos: 6 de 10 víctimas podrían identificar a sus victimarios.

En 2015 se produjo la primera condena por casos de tortura en el recordado caso Brian Nuñez, salvajemente torturado por tres agentes del servicio penitenciario.Juan Pablo Martínez, recibió nueve años y seis meses de prisión, y Roberto Fernando Cóceres y Víctor Guillermo Meza, ocho años y medio cada uno.

El caso Nuñez marcó un antes y un después.

La gran mayoría de los reclusos (86%) recibieron golpes de puño, que se entremezclan con patadas, pisotones y cachetadas. También se registraron –siempre según el trabajo de la PPN- golpes en los oídos con palmas, asfixia, aplastamiento, ducha de agua fría, abuso sexual, golpes en los pies, cortes/puntazos y quemaduras. “Las lesiones suelen ser gravísimas y van desde fracturas óseas hasta la perdida de ojos”, añadió García.

Tras la golpiza, los reclusos son sometidos habitualmente a consecuencias posteriores, como sanciones (41%) y aislamiento informal y no previsto normativamente (12%). Además, el documento detalla que reciben amenazas -algunas de muerte- o nuevas agresiones físicas para limitar reclamos o evitar que se conozca lo sucedido.

BigBang se comunicó con el Servicio Penitenciario Federal (SPF) para conocer su opinión acerca del informe de la PPN y los casos de torturas que allí se enumeran. “Nosotros tenemos 9 casos registrados, denuncia de por medio, que compromete a agentes penitenciarios. Estas no fueron torturas sino apremios. El número dista mucho de lo que ellos informan. Además para que sea tortura o apremio tienen que darse una serie de condiciones”, sostuvieron en diálogo con este sitio.

Por otro lado, desde el SPF argumentaron que en muchos casos las denuncias “son falsas” y que trabajan en una capacitación constante del agente penitenciario con cursos de requisa, los cuales se deben revalidar cada seis meses.

Consultados sobre las denuncias de abuso sexual, respondieron: “No tenemos ninguna denuncia de este tipo, pudo haber pasado que algún recluso abuse de otro, pero no de abuso del agente penitenciario”.

Reforma penitenciaria

El Gobierno de Mauricio Macri trabaja en una reforma del Servicio Penitenciario Federal, que será tratada el próximo año, luego de que el Ministerio de Justicia que conduce Germán Garavano termine los detalles de su implementación. La línea fina del proyecto establece mayor transparencia en los procesos de compras, obras a nivel edilicio y una división del SPF en dos: la parte civil (readaptación de los presos) y la vinculada a seguridad. Todo con el objetivo de mejorar la resocialización de los reclusos.