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Barreda no podrá vivir en la casa de su admiradora

Una mujer que lo visitaba en la cárcel quería alojarlo pero la Justicia rechazó el pedido. El odontólogo sigue preso por la mala convivencia uqe tenía con su novia Berta.

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La Justicia de Ejecución platense rechazó el pedido de excarcelación de Ricardo Barreda, el odontólogo condenado por asesinar a sus hijas, a su esposa y a su suegra en 1992, para ir a vivir a la casa de una mujer que le ofreció albergarlo en su domicilio de la localidad platense de Olmos.

El letrado dijo que el juez de Ejecución Raúl Datlo rechazó el planteo y adelantó que va a apelarlo, ya que considera que los argumentos no son válidos para impedir que Barreda pueda ser excarcelado.

A fines del año pasado, Yolanda Sonia Marisa García, una mujer de 49 años, fue a visitarlo al penal para ofrecerle alojamiento en su casa de Olmos, a solo diez cuadras de la cárcel. Según declaró la propia García ante los medios, el ofrecimiento se debió a que tiene "un alma generosa", y que su objetivo, como integrante de la Iglesia mormona, era "hablarle de Dios".

El abogado de Barreda, Eduardo Gutiérrez, presentó el pedido el 13 de enero, pero el cuádruple homicida recibió ahora una respuesta negativa de la Justicia.

Según se informó, el fallo valoró un dictamen de la fiscalía y un informe ambiental que se realizó en la vivienda de García. Barreda continuará privado de su libertad en la Unidad 25 de Olmos donde llegó el pasado 22 de diciembre, cuando la Justicia le revocó su libertad condicional por entender que resultaba "peligroso" que continuara conviviendo con Berta André en el departamento del barrio porteño de Belgrano. De esta forma, dispuso que volviera a prisión por no tener otro domicilio donde vivir extramuros.

El 15 de noviembre de 1992 Ricardo Barreda mató con disparos de su escopeta de caza a su esposa Gladys McDonald (57), a su suegra, Elena Arreche (86), y a sus dos hijas, Cecilia (26) y Adriana (24). En 1995 fue condenado a prisión perpetua y en los primeros meses de 2008 se le concedió el beneficio del arresto domiciliario por su buena conducta y por ser mayor de 70 años, prerrogativa que le fue revocada en un par de oportunidades por haberla violado.
A fines de 2011 el tribunal que lo condenó y del que participaba el juez Dalto, le otorgó la libertad condicional y se fue a vivir al departamento que su pareja de entonces, Berta, tiene en el barrio de Belgrano, en la Capital Federal.