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Camalotes sin fin: los lagartos, los nuevos visitantes del puerto

Los camalotes siguen invadiendo las costas de la ciudad y el conurbano bonaerese. La presencia de víboras y serpientes que viajan en ellos ya forman parte de un escenario habitual, al que ahora se suma estos reptiles típicos del litoral argentino.

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La alfombra verde de camalotes que cubre los márgenes de la ciudad de Buenos Aires se convirtió en un paisaje cotidiano para los habitantes de la zona, que también se acostumbraron a diversas alimañas que viajan en ellos como víboras y serpientes. Pero hoy por la mañana, los vecinos y trabajadores del puerto porteños se vieron sorprendidos por la presencia de algunos lagartos overos que comenzaron a desembarcar en la costa.

Lagartos de 90 centímetros sorprendieron a los empleados del Puerto de Buenos Aires. Crédito: Nadia Olivera

Habitantes de zonas pampeanas y zonas selváticas, estos reptiles bajaron directamente desde el litoral argentino. Los ejemplares vistos en el Puerto de Buenos Aires miden cerca de 90 centímetros, pero como son  animales que crecen mucho y muy rápido, puieden llegar a medir cerca de 1.30 metros. Estos animales se caracterizan por adaptarse a cualquier tipo de clima, por lo que su supervivencia en la ciudad no es un problema para ellos.

Si bien son terrestres y suelen trepar, son excelentes nadadores, por lo que podrían desplazarse a casi cualquier zona. Sólo necesitan sol, ya que pasan varias horas al día exponiéndose a sus rayos, ya que es lo que permite que su organismo pueda asimilar y fijar el calcio.

Los camalotes invadieron la costa del Puerto de Buenos Aires.

Esta no es la primera aparición curiosa ocasionada por el fenómeno de los camalotes. La llegada de un elefante marino en las aguas del Club Naútico de San Isidro en las últimas semanas fue una de las más llamativas y menos desagradables que la de las serpientes que invadieron las costas.

Se espera que tanto la llegada de camalotes como de animales provenientes del litoral continué por al menos seis meses, que es lo que durará los efectos de la Corriente del Niño y la consecuente subida de los ríos, según estiman los especialistas en metereología.