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Caos aéreo en Bolivia: en los últimos cuatro años hubo 101 accidentes

El dato más llamativo es que los accidentes graves están vinculados a agotamiento de combustible. 

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En medio de la investigación para determinar las causas que originaron la tragedia de Medellín, que dejó 71 muertos, se conoció un índice negro de accidentes ocurridos durante la última década en aeronaves bolivianas.

La Dirección General de Aeronáutica Civil otorgó en la última década 1159 matrículas.

En los últimos 10 años, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) otorgó 1159 matrículas para la inscripción de aeronaves y helicópteros. Durante ese mismo lapso, entre 2010 y 2015, se registraron 101 accidentes, que incluyen incidentes graves y sólo incidentes, según un registro de esta entidad.

El informe fue entregado por la entidad a la diputada de Unidad Demócrata boliviana, Jimena Costa, en el mes de mayo de 2015, quien trabajaba en el análisis de distintos episodios aéreos. 

El relevamiento refiere a las matrículas, los accidentes aéreos, centros de instrucción y entrenamientos aeronáuticos civiles por departamento. El informe no incluyó la lista de las empresas que tienen matrícula de operaciones.

La principal hipótesis que se investiga es "agotamiento de combustible".

En los últimos cuatro años, fueron 101 los accidentes aéreos en manos naves bolivianas. En un análisis detallado, de año por año, en la gestión 2010 se produjeron 18 hechos, entre accidentes e incidentes; en 2011 hubo 12 episodios de las mismas características. Y en 2013 la cifra aumentó a 22.

Pero en 2014 se registró el pico más alto de incidentes. En total fueron 28 hechos, lo que se traduce a un promedio de 2,3 episodios al mes. Al momento de entregar el informe, en mayo de 2015, ya se habían producido cinco accidentes, a un promedio de 1 por mes.

“Respecto a las aeronaves desaparecidas, no se tienen datos al respecto. Actualmente se está procediendo a realizar una rematriculación y conciliación de datos técnicos de todas las aeronaves debidamente matriculadas en el Registro Aeronáutico Nacional”, señala el informe.

El dato más llamativo -que coincide con la principal hipótesis sobre las causas del accidente que protagonizó el plantel de Chapecoense- es que entre los "accidentes graves" identificados se menciona los producidos por "agotamiento de combustible". También se incluyen los generados por fallas en el motor, pérdida de control en aterrizaje y en el aire, problemas en las operaciones y falta de potencia.

Por otro lado, los incidentes o sucesos, es decir, episodios considerados de menor gravedad, refieren a todo hecho vinculado a la utilización de la aeronave, que no llegue a ser un accidente, que afecte o pueda afectar a la seguridad de las operaciones. Esta definición está incluida en el Manual de Investigaciones y Procedimientos de accidentes de la DGAC.

LaMia, la empresa de capital venezolano

La empresa chárter LaMia (Línea Aérea Mérida Internacional de Aviación), es una compañía de capital venezolano nacida en 2009 en el estado de Mérida, aunque opera desde Bolivia. Las leyes aeronáuticas establecen que los vuelos privados deben tener matrícula del país del que se parte o al cual se llega.

El número de matrícula de la nave que se estrelló el lunes era el CP2933. Este registro es una serie alfanumérica de caracteres similar a una matrícula de un automóvil. El registro confirma la conformidad con el Convenio sobre Aviación Civil Internacional (OACI).

LaMia, es una empresa de capital venezolano. 

Todos los aviones deben estar registrados por la autoridad aeronaútica nacional correspondiente y se debe llevar este registro de forma de un documento legal llamado un Certificado de Registro en todo momento durante la operación de la aeronave. El chárter contaba con la matrícula expedida por la Dirección General de Aeronáutica Civil, que ahora se sumará en la investigación del siniestro. 

La mayoría de los países requieren también que la matrícula se coloque en una placa a prueba de fuego sobre el fuselaje a efectos de una investigación posterior a un accidente donde el avión haya ardido.