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Chau asado, hola tortuguita: aumentan los precios y cambian los hábitos

Los precios de la carne no bajan y el malestar se hace sentir entre los consumidores. Bajan las ventas de asado y colita de cuadril, mientras crecen los de carnaza y tortuguita. Continúan las críticas cruzadas entre los sectores de la cadena comercial. 

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La carnicería El Chango, de Balvanera, está en el horno. Rubén, el carnicero, es bien categórico. “Antes trabajaba 10 media res por semana. Ahora trabajo 3. Desde noviembre hasta ahora los precios aumentaron más o menos un 50%. Hasta las fiestas la fui llevando. Una vez que pasaron dejé de vender la colita de cuadril, el peceto, el lomo. Vender el asado a 110, 115 el kilo es complicadísimo. Ahora se vende a cuenta gotas y la gente compra carne picada, palomita, tortuguita...”.

La tortuguita es el último refugio de los carnívoros.

Por el momento, en El Chango, felizmente ningún vecino amagó con faenar al carnicero. “Todos me conocen y saben que los precios son los mismos en todos lados. Podría reducir la calidad para bajar los precios pero no tiene sentido, porque la gente no es tonta y no va a comprar carne mala. El problema es que no sólo subieron los precios de la carne: también me subieron los alquileres, los impuestos y la luz, así que pronto no voy a poder cubrir los costos”.

La Carnicería El 22, de Mataderos, tampoco logra zafar de la crisis, pese a la evidente tradición carnívora del barrio. Jorge, el carnicero, dice que los vecinos ya están curtidos en materia de crisis. “Saben que con un pedazo de carnaza se puede hacer mucha comida y el asadito en el mejor de los casos lo dejan para el fin de semana: los que se avivan compran más achuras, un poco menos de carne y un poco más de riñones, tripa gorda… El asado, el vacío, y la colita de cuadril se están quedando bastante. Los clientes se piensan que nos estamos llenando de plata, pero con paciencia les tratamos de hacer entender que no”.

Bien en sintonía con el nombre de su carnicería, -La Vaca Loca, ubicada en Villa Santa Rita- el carnicero Juan Rosarno dice que el aumento de los precios lo afectó poco y nada porque la suya no es una carnicería muy cara. “Los cortes económicos como la paleta, el ros bif, los bifes anchos, los tenemos que regalar, porque se venden recontrabaratos. Acá no se venden ni falda ni osobuco ni nada de eso porque en este barrio la gente no los quiere. Prefiere la buena carnicería: el cuadril, el bife de chorizo, la milanesa…”. 

Más allá de La Vaca Loca, La guerra por el valor de la carne no cesa. En las góndolas, los valores exorbitantes comienzan a alarmar a muchos clientes. A su vez, desde ese sector responsabilizan a otros de los sectores de la cadena comercial. En el gobierno insisten en que el valor del kilo debiera estar $ 90, dependiendo del corte.

La cuenta que hizo Alberto Samid en diálogo con BigBang es sencilla: el valor de referencia del kilo de la media res en el Mercado de Hacienda de Liniers ronda los $ 25. “El carnicero debe multiplicar por cuatro esa cifra y restarle el 10%”, explicó. Así, en palabras del jefe del Mercado Central, el precio del kilo debiera estar $ 90 en las carnicerías.

Sin embargo, en las góndolas y carnicerías de barrio los cortes están muy por encima de ese valor, y superan los $ 120, $ 130 y alcanzan hasta los $ 140 pesos, dependiendo la zona y el tipo de corte. El ministro de Agricultura, Ricardo Buryaile, aseguró en las últimas horas que el valor de referencia por el kilo del asado es de $ 90, y de ese modo desmintió al presidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías, Alberto Williams, que sostuvo que a los $ 25 por kilo hay que sumarle el flete hasta los locales. “¿O lo trae el ministro en auto?”, desafió.

Para Samid, las cuentas son claras: el valor del kilo de carne debe estar $90.

Lo único claro es que todos los sectores que forman parte de la cadena productiva de la carne se sacan de encima la responsabilidad por los aumentos. De hecho, esta mañana la esposa del empresario Alfredo Coto, Gladys, sostuvo por radio La Red que los supermercadistas no son “generadores de precios”.

El propio ministro Buryaile reconoció que el valor de uno de los cortes típicos, el asado, trepó hasta los $ 160 en algunos comercios, aunque en las últimas horas afirmó que “se logró bajar un 20%, a $ 105, $ 110”. “Debería costar $ 90. El precio de salida de la hacienda en pie estaba 24 o 26. El precio de la media res en el gancho es de $ 45, pueden vender el kilo a $ 90”, calculó.

El ministro de Agricultura señaló que el precio de la carne debiera estar $ 90.

En las últimas horas, Buryaile disparó contra los comercios y las cadenas, y señaló que “hay que transparentar la comercialización y los precios, porque cuando una sociedad está informada puede tomar decisiones”.

Siguiendo con los números, Samid remarcó que el costo del kilo llega a la carnicería en el orden de los $ 50. “Vendiendo al precio razonable, un carnicero de barrio tendría que ganar tres mil pesos por media res”, apuntó el Rey de la Carne. Y disparó: “La tira de asado o el asado, los cortes típicos, deben estar $ 90. Donde cobran más, están robando”.

En este sentido, Samid responsabilizó a las grandes cadenas por los aumentos. “Los supermercados se zarpan. Roban con todo: a la verdura le ponen cuatro veces más de su valor. La intermediación es lo que está matando a los usuarios”, sintetizó.