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Chau dieta: las cinco bombas calóricas más explosivas de las Fiestas

Desde el lechón y el asado hasta los dulces, un repaso por las tentaciones imposibles de esquivar durante las fiestas de fin de año y sus consecuencias en la balanza. El Dr. Cormillot cuenta cómo cuidarse.

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Aunque cuidar el peso las fiestas es una tarea prácticamente imposible, vale la pena saber con qué puede enfrentarse el comensal en la mesa para facilitar el “plan de ataque” posterior. Aquí, un repaso por los cinco platos más calóricos de los festejos de fin de año.

El lechón, plato por excelencia de la mesa de las fiestas.

Lechón

Sabroso y con una presencia de peso adecuada a la importancia de la celebración, el cerdo asado es también un concentrado de calorías, con 300 cada 100 gramos. Así, una porción generosa puede alcanzar hasta 750 calorías. Si se le suma una guarnición (ensalada rusa, por ejemplo), la cantidad de calorías puede sobrepasar las 1000.

El clásico vitel toné puede sobrepasar las 900 calorías.

Vitel toné

Típicamente piamontés, este plato encontró su camino hacia la mesa argentina gracias a la influencia de los inmigrantes italianos y es, sin duda, el clásico máximo de las fiestas.

A una base de rodajas de carne vacuna, el vitel toné suma una salsa preparada con crema, yemas de huevo y atún, que redondea una dosis de alrededor de 900 calorías por porción.

Dependiendo de qué cortes se usen, el asado puede variar su composición caloríca

Asado

El que quiera celebrar prendiendo la parrilla, mientras tanto, tendrá que enfrentarse a un recuento de calorías que puede alcanzar las 1200 por porción si se incluyen cortes variados y achuras. La cuenta puede reducirse a 700 calorías si el asado es más modesto y sin chorizos, morcillas, mollejas o riñoncitos. Si se elige sólo pollo, la cosa se pone más amigable, rondando las 400 calorías por porción. 

Tentarse con el pan dulce es casi inevitable.

Pan dulce

Dependiendo de la cantidad de frutas secas que contenga y del tamaño de la porción, una ración de pan dulce puede ir desde las 160 hasta las 300 calorías. Las grasas de la manteca, los carbohidratos de la harina de trigo, más la alta cantidad de azúcar contribuyen a una delicia de temer. 

La opción menos calórica es el turrón de almendras.

Turrones

A pesar de que el turrón clásico tiene como base a las saludables almendras, también incorpora huevos, miel, azúcar y grasas. Así, 100 gramos de turrón de almendras alcanzan 486 calorías. Y los turrones blandos de chocolate, yema o frutas pueden ser aun más “engordadores”, alcanzando un promedio de 530 calorías cada 100 gramos. 

Entre uno y tres kilos de más

Consultado por BigBang, el doctor Alberto Cormillot estimó que en una cena bien cargada de Navidad o Año Nuevo se consumen alrededor de 7.000 calorías, las cuales pueden llegar a 10.000 si se suman los “gustitos” del fin de semana siguiente al de la fiesta.

“Esto redunda en hasta un kilo de grasa más”, explica el especialista. “Y si se tiene en cuenta el consumo de sal, habrá una retención de sodio y líquidos que puede sumar dos kilos más”, agrega. 

“La cena puede redundar en hasta un kilo de grasa más

Otro peligro a tener en cuenta es el hecho de que, según apunta Cormillot, el riesgo de infartos en la época de fiestas de fin de año aumenta en un 5%. En este sentido, las personas que sufren de hipertensión deben vigilar el consumo de sal y también de alcohol. 

Además, el especialista apunta a un hecho que no muchos tienen en cuenta, y es que el transporte de alimentos a casa de amigos o parientes durante las cenas de Navidad y Año Nuevo puede determinar que estén fuera de la heladera por demasiado tiempo. “Así, el que los consuma se enfrenta al riesgo de una gastroenteritis”, advierte.