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Actualidad El doble crimen de Montañita

Cómo operan las redes de trata en Ecuador: drogas y secuestros

Desde 2015, en Ecuador crearon una comitiva para luchar contra la explotación sexual. La pista que siguen los investigadores de los femicidios de las montanistas mendocinas.

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Era 24 de febrero y las jóvenes argentinas Marina Menegazzo y María José Coni se comunicaban con sus familiares para avisar los próximos pasos de su viaje. Fue el último día que se supo de su paradero. Días más tarde se conoció que dos hombres las habrían retenido y que serían los autores del doble crimen. Ambos están detenidos y luego de su confesión, hoy declararían.

La trata de personas es una problemática instalada en Ecuador.

En esos días, una red de trata que reclutaba mujeres en Colombia y Ecuador para su explotación sexual en Corea del Sur fue desmantelada. Estaba dirigida por un ciudadano ecuatoriano-surcoreano. Las autoridades ecuatorianas luego de un operativo que incluyó allanamientos y meses de investigación lograron dar con los organizadores y detenerlos. En ese procedimiento se logró la captura de cuatro personas, entre ellas tres mujeres que participaban para captar jóvenes.

En Ecuador, como en otros países de Latinoamérica, la problemática de trata de personas no tiene freno. Ese destino es frecuentemente elegido por miles de jóvenes para irse de vacaciones por sus múltiples opciones por sus bajos costos, paisajes y también por su oferta de sexo, fiestas sin límites y descontrol.

Crearon una Comisión para la implementación del Plan Nacional contra la Trata.

Desde el año pasado, en Ecuador funciona la Comisión para la implementación del Plan Nacional contra la Trata de Personas y Tráfico ilícito de Migrantes, que está integrada por 18 entidades gubernamentales y presididas por el Ministerio del Interior, que desarrolla estrategias tendientes a prevenir y eliminar los delitos. Uno de los aspectos que se analiza es la implementación de acuerdos binacionales que se enfoquen principalmente en la protección a las víctimas.

OFERTA SEXUAL

Este punto no es un dato menor. En muchas casas, albergues y boliches las mujeres son explotadas sexualmente por personas locales y turistas. En su mayoría, están capturadas a la fuerza. El mecanismo de secuestro varía, depende la zona y las posibles víctimas. Y una vez que estas bandas tienen sus mujeres evalúan si las trasladan o venden a otras zonas.

Según las distintas investigaciones al respecto, en Ecuador es común el secuestro de mujeres que son contactadas personalmente, vía telefónica, chat o Internet, con distintas promesas o engaños. Pero luego terminaban ejerciendo forzadamente trabajos sexuales y hasta enviadas a países asiáticos.

Datos relevados por la Comisión para la implementación del Plan Nacional contra la Trata de Personas.

Los datos dan cuenta de la problemática, que cuenta con varias aristas. En 2015 la unidad de trata de la Policía local rescató a 62 personas de tráfico de migrantes, 17 por explotación laboral o sexual, 1 desaparecido, 1 abandonado, 4 en situación de riesgo. Del total de las víctimas, 33 son mujeres. Y sus nacionalidades son variadas: 51 son de Haití, 11 de Senegal, 2 de Colombia y el resto de Ecuador.

CABECILLA DE CORTA EDAD

Otro caso reciente involucra a otro cabecilla de redes de trata. Un joven de 21 años fue detenido recientemente también por “explotación de personas”. Para para llegar a él, fueron 450 uniformados los que colaboraron en los distintos operativos desplegados en Tulcán, Quito, y Ambato.

Con éstos antecedentes, la teoría que cada vez resuena más fuerte es que las mendocinas asesinadas recientemente fueron capturadas por algunas de las bandas aún no desbaratadas por la Policía. En la zona de Montañita, los extranjeros pagan hasta US$ 10 por pasar la noche en un hostal con compañía.

A diferencia de otros países de América Latina, en Ecuador no existe una trayectoria de lucha por la igualdad de derechos de las mujeres. Esto mismo termina siendo un problema en consecuencia de la sumisión cultural por género y será una clave fundamental para cambiar la realidad que se cobra víctimas a contrarreloj.