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Con 200 millones de personas, el yoga crece sin parar

Desde mejoras posturales hasta alivio contra la depresión, cada vez más “yoguis” buscan soluciones en la disciplina oriental. Profesoras argentinas revelan que los alumnos se duplicaron en los últimos cinco años.

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Este 21 de junio, 37 mil yoguis se reunieron en Nueva Delhi para celebrar el primer Día Internacional de la disciplina que los subyuga. Querían llegar al Guinness, pero también transmitir al mundo el "poder suave" de su práctica milenaria.

Récord de yoguis en la India.

"No es sólo un ejercicio ni algo intelectual, es una forma de vivir. Es un buen camino para ayudar a la paz en el mundo", dijo entonces el experto Hongasandra Ramarao Nagrendra.

Había espíritu pero también materia: el ministerio de Turismo indio gastó un millón y medio de dólares para promocionar el evento, con actos en 251 ciudades.

El público cautivo era tentador: 200 millones de yoguis en 192 países.

YOGA PARA TODOS

El yoga puede ser tan amplio que hace difícil definirlo, pero la definición básica lo ubica como un ejercicio que suele combinar posturas y poses (asanas), respiración regulada (pranayama), meditación y relajación.

Muchas clases agregan música. Otras, calor: el Bikram yoga se practica a 40 grados.

Yoga a 40 grados.

En cuanto a las variantes de enseñanza, el hatha y el iyengar están más vinculadas a las poses de estiramiento, mientras que ashtanga y el vinyasa tienden a ser más atléticos.

El sitio estadounidense Vox recopiló las conclusiones más relevantes de los estudios sobre la actividad desde 1975.

Entre los beneficios, detalla: baja de la presión sanguínea, mejora en los dolores crónicos de espalda y reducción de los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular.

PASIÓN ARGENTINA

“Tengo 40 años en la profesión y cada vez hay más gente haciendo yoga en el país”, dice a BigBang Miriam Vieyto, directora del Centro Argentino de Yoga, por donde pasan 200 personas al día. La cantidad de alumnos, asegura, se duplicó en los últimos cinco años.

“Al principio venían amas de casa preocupadas porque el jabón en polvo no les lavaba bien. Después aparecieron otros problemas: menopausia, stress, dolores de columna y ataques de pánico”, enumera.

Una disciplina en evolución permanente.

Vieyto hace foco en la integralidad: la gimnasia física, la exploración del potencial del cuerpo, la oxigenación y la tonificación.

Cuerpos en paz.

Como si estuviera siguiendo un plan de negocios divino, la actividad se viene diversificando hacia lugares impensados, como el yoga para niños o el yoga terapéutico.

Yoga para niños, una variante impensada.

“Cuando las papas queman, los traumatólogos mandan a los pacientes a yoga”, confirma Carmen Ferretto, que enseña Terapia Integradora de Yoga.

La profesora da otro dato revelador: “En los últimos cinco años, aumentó más del 200% el número de médicos que derivan”.

AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

El yoga, recuerda Ferretto, “se basa en textos sagrados que hablan de las dimensiones del cuerpo humano”, pero no es igual tratar a “alguien que viene de una pérdida que a alguien que acaba de recibirse”.

O a un policía. En septiembre del año pasado, unos 300 efectivos de San Luis -la provincia de los espirituales hermanos Rodríguez Saá- se sumaron a un “programa ayurvédico” que buscaba combatir el estrés postraumático.

Policías puntanos listos para combatir el stress.

Motorizada por un convenio entre la provincia y la India, la actividad estaba destinada a los auxiliares que cumplían funciones en calles, comisarías y destacamentos de bomberos.

Con o sin uniforme, la oferta es tentadora. Como dice Ferretto: “que la persona rompa con el sentimiento de separación que hace que se enferme, cree un sentimiento de unión con sus cuerpo y amplíe sus dimensiones”.