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Actualidad Una historia bien porteña

De la "Plaza de los Suspiros" a la "Esquina del Porrito"

Una esquina de Buenos Aires, céntrica y muy transitada, donde muchos oficinistas y transeúntes se distienden a fumar marihuana. La historia de la Plaza Suipacha en un video exclusivo.

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Los dos jóvenes se juntan todos los días para un rélax de sus tareas en la Plaza Suipacha, en la esquina de esa calle y Viamonte. Esos minutos de descanso son para fumarse una “tuca” (los últimos centímetros de un cigarrillo armado de marihuana), quizá porque el bolsillo no da para más. Lo hacen todos los días, le cuentan a BigBang.

Vista aérea de la Plaza Suipacha, en Viamonte y Suipacha.

Los dos son amigos y trabajan haciendo un reparto en una panadería. A las cinco de la mañana ya están recorriendo una amplia zona, que llega hasta la Recoleta, entregando los pedidos. Sacan, dicen, unos $ 200 por día. Para eso, uno de ellos viene a la Capital desde Claypole y el otro desde Berazategui. Tienen poco más de una hora de viaje, por lo que amanecen antes de las cuatro de la madrugada.

Monumento a Manuel Dorrego en la Plaza Suipacha, frente al edificio de Rentas de la ciudad.

El reparto lo hacen en bicicleta o a pie. No importan sus nombres, lo que cuentan son sus historias. Y sobre todo la de esa plaza en la que ellos, y muchos hombres vestido “normal”, dicen ellos, o de “traje y corbata” hacen un break en el día para fumarse un porro.

“Acá viene todo a fumar un ‘faso’, es tan normal como los que se paran a fumarse un cigarro”, cuenta uno de ellos sentado en uno de los bancos de la “Plaza de los Suspiros”, frente al monumento de Manuel Dorrego, prócer de la revolución a quien Cristina Kirchner, en el acto del domingo en Rosario, prometió ascender de coronel a general, post morten.

El sector más verde de la Plaza. que fue remodelada por el Gobierno de la Ciudad.

A la Plaza en cuestión, donde todos se fuman un porrito, se la conoció desde 1814 como la plaza Del Temple, aunque algunos la denominaban plaza General Viamonte, en homenaje a Juan José Viamonte, un guerrero de la Independencia quien vivía a unos metros, en el actual número 680 de la calle que hoy lleva su nombre.

Pero en 1895 una ordenanza la convirtió definitivamente en plaza Suipacha, para recordar aquella victoria de las fuerzas patriotas en noviembre de 1810. Por supuesto que esos eran nombres oficiales. A nivel popular, el actual cruce de Viamonte y Suipacha era “la esquina de los suspiros”.

Algunos atribuyen ese nombre a que había un puente que permitía sortear el cauce del “ arroyo tercero del Norte”, que arrancaba en los alrededores del Congreso y después de un zigzagueo por distintas calles desembocaba en el gran río donde ahora está la cortada Tres Sargentos.

Vista de la Plaza a comienzos del siglo 20

En ese entonces, como ironía, decían que aquel puente evocaba al de los suspiros en Venecia. Pero la pura verdad es que en la esquina de Viamonte y Suipacha estaba el café de Cassoulet que, como anexo y a lo largo de toda la cuadra, tenía unos treinta cuartos que oficiaban como posada o casa de citas al paso, lo que hoy sería un albergue transitorio.

Ahora, la plaza quizá podrá ser bautizada, gracias al testimonio de BigBang, como la “Plaza del Porrito”.