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Actualidad Del Jorgito al Havanna

Delicioso misterio: la historia de los nombres de los alfajores

Los argentinos consumen en promedio 20 alfajores al año. Sin embargo, los nombres de una de las golosinas clásicas de país se conocen poco y nada. Un repaso por las historias de las principales marcas.

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En el país se consumen alrededor de 900 millones de alfajores por año. Se trata de una industria nada menor en términos comerciales, con una facturación que supera los $8.000 millones por año. Las estadísticas marcan que, en promedio, un argentino consume 20 alfajores al año. Pero pocos saben las historias detrás de los nombres de esas deliciosas golosinas que acompañan a niños, adolescentes y adultos a diario.

Entrar a un kiosco, agarrar el paquete del mostrador, pagarlo. Para muchos tal vez esa sea una rutina diaria o semanal. Sin embargo, muy pocos conocen el porqué de los nombres de los alfajores que más se consumen. Uno de los clásicos: “Jorgito”. Podría tratarse del dueño de la empresa, o su hijo. Pero no. Nada de eso.

En verdad, según se destaca en un artículo publicado por el diario La Nación, el “Jorgito” que le dio nombre al alfajor era el hijo del dueño de una pequeña fábrica que producía bizcochuelos y alfajores para panaderías. A fines de la década del 50, la planta fue comprada por José Antonio Fernández y Amador Saavedra, que decidieron conservar el nombre de la marca, aunque relanzaron el alfajor y apuntaron a los kioscos escolares.

Es uno de los alfajores clásicos: simple, cuenta con tres variedades y sacó decenas de prodcutos.

FANTOCHES DEL NOMBRE

Más allá de la historia de su nombre, los alfajores Fantoche innovaron en el mercado al instalar la idea de alfajores “triples” en el mercado. Pero su nombre tiene una historia similar a la de Jorgito. Los Fantoche eran elaborados en Villa Lugano, en una panadería de inmigrantes italianos. En los años 60, la marca fue adquirida por los dueños actuales de la empresa, que decidieron mantener el nombre.

Los alfajores Fantoche se instalaron en el mercado con su idea “triple”.

UN MISTERIO DEL ESPACIO

De los alfajores Capitán del Espacio se sabe poco y nada. De hecho, muchos lo desconocen, aunque se trate de uno de los más exquisitos. El dueño de la compañía, Ángel Lineo de Pascalis, jamás tuvo interés en hacer publicidad. Decía que no hacía falta, porque la compañía trabajaba al límite de su capacidad. Por eso, cuando llegan a los kioscos, vuelan. Y sólo llegan a algunos, en el centro porteño sobre todo.

Los alfajores Capitán del Espacio se fabrican en Quilmes, y su nombre es un misterio.

Sobre el nombre, poco y nada. La marca instalada en Quilmes durante la década del 60 nunca difundió el motivo de su llamativo nombre, lo que motivó leyendas, mitos y diversas versiones. Que era un homenaje a la canción El anillo del Capitán Beto, de Invisible, la banda liderada por Luis Alberto Spinetta. O que se habían inspirado en el astronauta Neil Armstrong.

Sin embargo, tanto la canción de Spinetta, publicada en 1976, como la llegada a la Luna, en 1969, fueron posteriores a la creación de los míticos alfajores que cautivan a Quilmes.

EL CLÁSICO DE MAR DEL PLATA

Los Havanna no sólo son una de las marcas de alfajores argentinos que rompieron la barrera de las fronteras. Las valijas de muchos turistas de todo el mundo que visitan el país llevan al menos una caja. La marca nació en 1947 en Mar del Plata y desde hace muchos años ya están instalados en todo el país.

Son un clásico de Mar del Plata que se trasladó a todo el país.

Fue creada por Luis Sbaraglini y Benjamín Sisterna, quienes eran dueños de una confitería bailable llamada Confitería Show Havanna. El nombre de la compañía toma la adaptación de la capital de Cuba, traducida al inglés, y con doble ‘n’.

Hace poco más de diez años nació Cachafaz, que salió al mercado con el objetivo de disputarle a Havanna el mercado de los alfajores premium en el país. Pero su nombre es también llamativo. Según recuerda La Nación, el nombre podría ser un homenaje al bailarín de tango Benito Bianquet, a quien apodaban “Cachafaz”. Además de haber sido muy famoso, Bianquet murió en Mar del Plata, donde la cancha la marcan los Havanna.

Cachafaz salió al mercado para competirle a los clásicos Havanna. 

Otra de las versiones asegura que en Liniers, donde nacieron los alfajores, Cachafaz era el apodo con el que todos conocían a uno de los hermanos Alcaraz, dueños y fundadores de los deliciosos alfajores.