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Actualidad el audio viralizado

Dengue y grupos de Whatsapp: cuando el miedo contagia en la red

Un audio que circuló en la red social presentaba un panorama aterrador respecto al dengue y el peligro que se cernía sobre la sociedad. Era apócrifo. La situación demostró el poder de viralización, por un lado y los riesgos que representa. Escuchalo. 

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Hoy los conocidos grupos de madres de Whatsapp se vieron especialmente movilizados y cientos de ellas sufrieron el terror del dengue como si toda la ciudad se hubiera convertido en la trístemente célebre calle Monasterio (la calle del dengue en Vicente López).

Es que, como si fueran el propio Aedes, estos grupos se convirtieron en un vector de viralización de una información que luego se supo que era falsa.

Uno de los tantos virales alarmistas que suelen reproducirse en WhatsApp.

Leer las interacciones de uno de estos centros de información es toda una experiencia: son un laboratorio de conductas que rayan lo bizarro. Y, por eso, un blanco fácil para esparcir información, sin importar lo disparatada que suene, especialmente si esa información tiene que ver con la salud del más preciado bien: los niños.

Hubo zozobra entre la gente por un audio falso.

En ellos ha circulado todo tipo de alertas (mezcladas con la pérdida del buzo de fulanito y la tarea que menganito no llegó a copiar), desde las bombas en un conocido shopping hasta cadenas sobre partidas de yogur en mal estado retiradas del mercado, leches maternizadas que hacen cosas horribles y juguetes dañinos para la salud física y mental de los vástagos. Las reacciones de las madres y las discusiones que estas cadenas generan serían dignas de un párrafo de César Aira, por ejemplo.

Van desde los lamentos porque ya no se sabe qué darle a los pobres niños, pasan por el relato de la amiga de la tía de la cuñada que le contaron que un vecino se intoxicó con ese yogur, hasta la declaración de que los fabricantes de alimentos son todos asesinos crueles.

Las alertas vía WhatsApp son un hecho común de los últimos años. 

Pero el audio que circuló hoy por estas redes tejidas de madre en madre, de colegio en colegio y de zona en zona, fue un punto culminante de esta función alertadora y esparcidora de información de dudoso origen.

Viralización de los rumores

El audio estaba muy bien pensado: la emisora era “una médica amiga” pero bastaba con repreguntar a quien había compartido el audio si era directamente amiga de ella para encontrarse con la primer inconsistencia “en realidad es amiga de una mamá del colegio al que manda los chicos una amiga”. Es decir que el origen era imposible de rastrear, más aún después de ser compartido una y otra vez como en un juego de espejos.

La voz no solamente era una médica, sino que además quien hablaba era un par; otra madre preocupada. O sea una voz doblemente autorizada ¿Cómo no creerle?

Y claro, el audio se esparció como reguero de pólvora. La cosa se puso más sospechosa cuando las redes de madres empezaron a chocarse y algunas de ellas lo recibieron por hasta cinco vías diferentes. Solo cabían dos opciones: o el audio era falso o la supuesta médica tenía muchísimas amigas.

Todo en la construcción del discurso hace pensar que el audio estaba armado y tenía como objetivo que las madres salieran a proveerse de repelente inmediatamente.

Porque en todo el mensaje la “médica amiga del hospital Penna” repetía su importancia, daba detalles sobre su uso y hasta se ponía en el lugar de las madres compartiendo con ellas la difícil tarea de cuidar a su familia.

El miedo y la incertidumbre nublan el raciocinio.

Raro, la médica no alertaba sobre la descacharrización u otras medidas preventivas. Sí daba detalles y pronósticos tremendos provocados por casos extremos de la enfermedad, todos evitables gracias al uso de repelentes.

El sonido era otro punto para sospechar: a pesar de que el ruido ambiente era intenso, la voz de la doctora siempre estaba prístina por sobre sirenas, voces, motos y autos.

Su agitación al hablar mientras caminaba es un detalle maravilloso, a pesar de eso, no hay un solo error en el habla, ni una marcha atrás. Más allá de los detalles, este audio probó algo que todos intuimos, la eficiencia de las redes en general y de Whatsapp en particular.

Lo cierto es que este puede ser un interesante llamado de atención para que todos, las mamis y los demás también, pensemos dos veces antes de hacer circular alegremente la información que nos llega sin chequear su origen. Así evitaremos convertirnos en víctimas y cómplices a la vez de posibles triquiñuelas marketineras que solo buscan llegar a su público, en este caso uno muy particular, aquel que está dispuesto a creer cualquier cosa con tal de proteger a sus hijos, aun contra toda lógica.

 

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