Menu Big Bang! News
Actualidad Larga despedida emocional

El acto de Río Gallegos en el que la emoción le afectó la voz a CFK

La Presidenta se encuentra guardando reposo tras un cuadro de faringitis. En su último acto, del día 23, en Río Gallegos, la explosión de emoción se mezcló con la voz quebrada ante un público bullicioso. Los efectos de disfonía.

Estás viendo esta nota en: Modo Lectura Rápida

Ver nota completa

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fue el jueves 23, cuando se notó que la voz de la Presidenta no era la habitual. Quizás por eso, antes de comenzar su discurso en un gimnasio de Río Gallegos, y después de terminar los anuncios de campaña, pidió, casi que rogó, a los gritos: “No los quiero retar como cuando vivía acá. Hagamos silencio para escucharnos todos, y después sí, le dan a los bombos”. 
 
 
 
 
 
 
El discurso que brindó, como todos los de este último año de su mandato, están cargados de emoción, de despedida y no es la primera vez que a la Presidenta se le quiebra la voz de la emoción. En esta larga despedida, ella siempre nombra a Néstor Kirchner y se refiere al “país incendiado que encontró cuando llegó” y lo compara con lo hecho hasta hoy. No cabe duda que aquellos recuerdos, en voz alta y en pleno discurso, le ahogan la voz aunque ella sigue adelante y redobla su esfuerzo por ser escuchada.
La Presidenta busca con su mirada a su hijo Máximo, antes de comenzar a enumerar las obras que llegarán a Santa Cruz, en este año.

 

 
 
“Cuando una persona grita o alza demasiado la voz en un estado emocional importante, la voz no vuelve a ser la misma: queda, generalmente, una disfonía importante que se recupera en 48 horas”, le cuenta a BigBang un otorrinolaringólogo que prefiere el anonimato.
Y da un ejemplo: “Cuando una persona va a la cancha, su equipo pierde uno a cero, y de repente faltando un minuto, dá vuelta el partido y termina ganándolo, hay en la persona un estado emocional (en el que se va juntando a través de los minutos el enojo, la tristeza, el dolor) que hace que al gritar ese gol, en el que su equipo pase a ganar, se descargan, en la voz, todas esas emociones juntas. Y ese grito de “tinte emocional” hace que se produzca una grave disfonía que perdura por 48 hs y muchas veces con dolor de garganta al hablar”, explica, brindando un ejemplo y agrega: “Es como que las emociones fluyen a través de la voz, y quedan secuelas en la garganta de esa ‘descarga’”.

En aquél acto del jueves 23, en un estadio inaugurado por Néstor Kirchner cuando fue intendente de Río Gallegos, la Presidenta vivió momento de emociones. Además, su hijo Máximo, que encabezará la lista de candidatos a diputados por Santa Cruz- su primera incursión en la política grande-, la miraba de cerca, y a pocos metros, su cuñada Alicia, que se postula para gobernar la provincia, se emocionaba con las palabras de Cristina.

“Yo creo que van a venir tiempos mejores para el país, más lindos, porque en estos años, en los que Néstor Kirchner nos sacó del infierno, pudimos lograr cosas impensadas. Cuando él llegó no había nada, miren ahora”, dijo con la voz quebrada.

“Tenemos vuelos a todos el país. Y vamos a lograr, en el próximo gobierno, el autoabastecimiento energético”, prometió. Con lo que le iba quedando de voz.

Máximo, sentado a un costado, junto a la gobernadora electa, Roxana Bertone, observaron todo el discurso.

“Miren que Estado les vamos a dejar a todos los Argentinos a partir del 10 de diciembre. ¿Y saben qué?”- preguntó- “Vamos a hacer muchas más cosas. Cada vez que hemos tenido ideas, las hemos hecho porque creémos en lo que hacemos”, dijo como preámbulo a las emociones que volvieron a brotar. “Nunca han escuchado a mi compañero, ni a mí,  mentirles. Al contrario, por decir la verdad tuvimos costos. Y ahora hasta la oposición nos da la razón. Son conquistas, son derechos para la gente y ahora ustedes las tiene que defender. Ustedes se tienen que empoderar. Pero esto nos hace reflexionar cuanto tiempo habriamos ahorrado, cuanto más podríamos haber hecho, si en lugar de oponerse por oponerse, hubiésemos hecho mucho más si nos poníamos de acuerdo.”, señaló.

Y para finalizar agregó, visiblemente emocionada y con el hilo de voz que le quedaba. “Con que convicción, con que coherencia hicimos las cosas. Y con el corazón y la cabeza, que espero me siga acompañando, seguiremos haciendo más”, para terminar alzando su voz a lo máximo que esta le podía llegar: “Muchas Gracias…Muchas gracias…Los quiero mucho”.

En pleno discurso, aprovechó-tambi+én-para hablarles a los mineros de Río Turbio, por quienes siente cariño.

Esta claro que Cristina comenzó su despedida, y en cada uno de sus discursos habrá una carga emocional importante. Por los malos momentos, por los buenos y por la ausencia (la de su compañero Néstor Kirchner fallecido en octubre de 2010), que a la hora de la despedida, estará más presente que nunca. Y es posible, que ante este panorama, se repitan estos cuadros dedisfonía y/o faringitis presidencial.