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El trío, la principal fantasía de los argentinos

Un estudio revela cuáles son los sueños eróticos más recurrentes de todos y todas. Las diferencias de gustos entre hombres y mujeres de cara al cambio de roles, los tríos y el sadomasoquismo. Los lugares más elegidos para tener sexo.   

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El comportamiento sexual, los gustos, placeres y deseos sólo limitan con la imaginación. Más clásicos, más creativos, más jugados; las definiciones también son amplias. ¿Cómo somos los argentinos a la hora de fantasear y soltar los ratones? ¿Cuáles son lugares elegidos para tener sexo?

Un estudio realizado por la consultora Becom1 este año arroja datos reveladores y curiosos sobre el erotismo argento, tanto de hombres como de mujeres.

La fantasía del trío gana por goleada: es la elegida por el 47% de los hombres y el 27% de las mujeres. El segundo puesto cambia según el sexo: el 22% de las mujeres “sueña” con escenas voyeurísticas y el 25% de los hombres con disfrazarse a la hora de ir a la cama (u otros lugares, como se puede ver más adelante). En el podio vuelve a haber coincidencias: el cambio de roles es la opción elegida por ellas y ellos.  

Estás son las preferidas:

Tríos

Elegido por 47% de los hombres y 27% de las mujeres.

Vouyerismo

Mujeres, 22%, hombres, sólo 10%.

Cambio de roles 

Ratonea a 16% de mujeres y a 13% hombres.

 Con alguien del mismo sexo

Atención: La fantasía de un 19% de las mujeres y apenas el 2% de varones.

Disfraces

A un 25% de hombres le encanta, pero sólo a un 9% de las señoritas.

Sado 

Ratonea a más mujeres que hombres: 7% contra 3%.

Lugares 

Por otro lado, el estudio también indagó sobre lugares preferiros. Los resultados, algunos, también podrían categorizar como sueño erótico. Solo el 37 % de las parejas conversa sobre sus fantasías, y a la hora de elegir lugar, 29% se queda en casa, pero a un 28% le gusta hacerlo en lugares públicos.

En el auto y en un lugar público suma 50% de las preferencias.

Le sigue el automóvil, con 22%, la oficina con un 11% y el hotel, 10%. No importa como o donde, -si, obvio, con quién- pero hay una verdad cósmica, un impulso irrefrenable: el deseo siempre va por delante.