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Encadenada, una mantera discapacitada exige seguir vendiendo en Once

Vende desde hace siete años medias cerca de la Estación Once. Por qué no puede empadronarse como exige el Gobierno.

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"Larreta devolvé los puestos de trabajo". La gran mayoría de los 2.000 vendedores ilegales aceptaron esta madrugada la propuesta del Gobierno porteño: capacitación, sueldos de $ 11.700 por dos meses -financiados por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME)- y un predio a dos cuadras de las avenidas Pueyrredón y Rivadavia. Sin embargo, un grupo de madres manteras, como Meda, aún reclama seguir poder vendiendo en las desbordadas calles del corazón del Once.

Encadena en Once, una mantera protesta contra Larreta.

Con la cadena atada al cuello, el cartel ocultando su discapacidad y la mirada fuerte, Meda le contó su historia a La Nación: "Todos me conocen en el barrio porque hace siete años que vendo medias".

Sin embargo, la madre mantera no puede empadronarse: es peruana, no tiene DNI argentino y tiene residencia irregular. De lo que ella vende día a día dependen su hija y su madre.

Meda, durante el segundo día de corte.

Las mujeres que continúan con la protesta ahora lo hacen en un pequeña plazoleta que no interrumpe el tránsito del Once. El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, exigió que los manteros se adhieran al monotributo social para poder ser empadronados: "Todos tienen que estar en blanco". Según la CAME, 770 vendedores ya se inscribieron.