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Actualidad "Me hice el tonto", aseguró

"Estaban armados pero me trataron bien", relató el rehén

“Me dijeron que me quedara tranquilo, que yo era un laburante igual que ellos”, relató Franco Martín, el rehén de Lanatta y Schillaci. Estuvo cautivo unas horas hasta que la Policía de la provincia de Santa Fe los capturaron. “Me hice el tonto, pero a pesar de todo me trataron bien”, agregó.

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Estaban armados, pero lo trataron bien. Así describió Martín Franco, trabajador de un molino arrocero de Cayastá, su encuentro con Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, quienes lo mantuvieron cautivo cuando ingresó al galpón y fue sorprendido por los prófugos que finalmente fueron capturados.

“Los dos hablaban, me decían que si me portaba bien con ellos, no me iba a pasar nada”. Con estas palabras, el trabajador de la arrocera relató a C5N. Además, aseguró que ambos estaban armados: “Tenían armas 9 milímetros”, aseguró. Horas más tarde, otros testigos, vecinos de la arrocera, declararon haber visto cómo retiraban un fusil FAL del galpón, perteneciente a los ahora detenidos.

 

 

El hombre asistió al molino debido a que el dueño de la empresa le pidió que vaya a revisar la fábrica. Sin embargo, la orden de su jefe, que se encontraba de vacaciones en Brasil, incluía una alarma: “No vayas solo, andá con la Policía”. Acompañado por varios efectivos, ingresó al lugar y vio a los prófugos.

Aunque Franco relató que los reconoció enseguida, señaló que se “hizo el tonto” para no correr riesgos. Respecto al momento de la detención, declaró que cuando la Policía ingresó al lugar, los condenados por el Triple Crimen de la efedrina se estaban poniendo la ropa de trabajo que él llevaba en su mochila, y aclaró que no hubo disparos.

Más temprano, tanto la esposa del rehén como su cuñado comentaron que el hombre se encontraba ileso, y que deberá prestar declaración en la causa por la detención de Lanatta y Schillaci. En ambos casos, aclararon que su familiar se encontraba fuera de peligro y que lo habían tratado bien.

Finalmente están capturados los tres prófugos, condenados por el Triple Crimen.

AGUA Y COMIDA

Uno de los patrones en común entre la detención de Martín Lanatta, ocurrida el sábado por la  mañana; y la de Cristian Lanatta y Víctor Schillaci fue que en ambos casos los prófugos hicieron una súplica: agua y comida.

En el caso de Schillaci y Cristian Lanatta, el trabajador del molino arrocero que fue tomado cautivo en las últimas horas relató que el único pedido que le hicieron fue justamente que les entregaran agua y comida. “Yo me di cuenta enseguida, pero me hice siempre el tonto, como que no los conocía, que no sabía nada”, agregó Franco.