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Fileteado porteño, rumbo a ser declarado patrimonio cultural

La UNESCO, a trarvés de un comité, decidirá el martes en Namibia si el arte del fileteado es declarado Patrimonio Cultural Inmaterial. La historia de un clásico.

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Un comité de la UNESCO decidirá el martes en la nación africana de Namibia si declara al fileteado porteño, una forma de arte popular que decora desde hace un siglo vehículos y carteles, como Patrimonio Cultural Inmaterial.

Un arte bien porteño y pronto, universal.

Para lograr la recuperación del oficio del fileteador, los especialistas formaron una asociación en la ciudad años atrás y desde allí impulsaron acciones para la protección y difusión de esa expresión artística que ahora llegó a manos de la UNESCO.

El ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, expresó anoche que tenía "gran expectativa porque el martes se define en Namibia si se declara al fileteado Patrimonio Cultural de la Humanidad". 

En cada barrio hay una pared fileteada.

La decisión será difundida el martes por el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO que se reunirá desde mañana en la ciudad de Windhoek, capital de Namibia. 

Colectivos y autos intervenidos.

Allí, los analistas especializados en artes e historia tendrán que elegir entre una veintena de expresiones culturales de distintos países, divididos por regiones.

Historia

El fileteado porteño es una forma artística ornamental utilizada desde principios del siglo XX en la ciudad de Buenos Aires, para decorar con tradiciones heredadas de la inmigración europea los carros de carga o reparto de leche.

Comenzó a usarse en carros lecheros.

Algunos de los primeros artistas reconocidos en la materia fueron Cecilio Pascarella, Vicente Brunetti y Salvador Venturo que buscaron ponerle color a los transportes de la ciudad con adornos de flores, volutas, cintas argentinas, combinadas con frases irónicas, humorísticas y hasta reflexiones filosóficas.

Desde 1975 hasta 2007 rigió en la ciudad una prohibición para continuar con el fileteado en taxis y colectivos porteños, en principio por el contenido sociopolítico de sus mensajes.

El filete llegó al arte “serio y culto.”

Desde la década del '90, ese arte comenzó a revalorizarse al punto que hoy es utilizado en el diseño gráfico del marketing de diversos productos y hasta en tatuajes corporales.