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Actualidad Por orden de la Presidenta

Granaderos trasladan el sable de San Martín al Museo Nacional

El domingo, a las 12, comenzará el desfile desde Palermo hasta San Telmo. La Presidenta modificó por decreto una disposición del dictador Juan Carlos Onganía. Los comandos peronistas se lo robaron, a mediados de los 60, para llevárselo a Juan Domingo Perón en su exilio de Puerta de Hierro, Madrid. 

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Al peronismo le encanta adueñarse del tiempo que lo toca gobernar al punto que siempre tiene a mano la construcción de un hito para ser recordados por la historia. Tanto el menemismo como el kirchnerismo han sido consecuentes con esto.

Por eso Cristina, previsora y para no ser menos que Carlos Menem, con la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas, y luego su esposo Néstor Kirchner, con el escandaloso traslado de los restos de Juan Perón a San Vicente, en medio de los tiros; decidió pasar de fecha el simbólico desfile en el que se trasladará, desde el Regimiento de Granaderos, en Palermo, hasta el Museo Histórico Nacional, en el Parque Lezama, el célebre sable corvo del General José de San Martín.

Así reposa en un cofre del Regimiento de Granaderos a Caballo, en la Avenida Luis María Campos.

Cristina no quiere que en su último 25 de mayo en el poder, la lluvia la arruine su fiesta y su jornada con la historia, entonces decidió que la ceremonia se realice el domingo 24. Y además, como Néstor Kirchner en su paso por la presidencia, Cristina quiere quitarle a los militares algo más que un par de retratos colgados en una pared. Lo que quiere es echar por tierra un decreto del dictador Juan Carlos Onganía, que en 1967, se lo entregó bajo custodia a los Granaderos, y depositarlo, finalmente, en el Museo de San Telmo

El Museo Histórico Nacional, fue remodelado para esta ocasión en la que sestrenará una sala especial, para el sable corvo

El Sable un símbolo político

Pero el bendito sable corvo del Libertador antes debió pasar un complejo periplo político. Cuanta la historia que el General lo adquirió en una tienda de Londres en 1812: no tenía arabescos en su hoja, ni oros o adornos en su empuñadura y lo acompañó para defender sus convicciones en todas las batallas de la América libre. Y el primer personaje de esta historia que le da un sentido político al sable es el propio San Martín, quien elige a Juan Manuel de Rosas para legárselo tras su muerte en Francia, en 1850. Es imposible que el Libertador no se hubiera enterado en su retiro en Boulogne Sur Mer, que el gobierno de “El Restaurador” estaba siendo acosado por los unitarios por su forma de gobierno y su lucha por la soberanía. Con ese gesto “El Libertador” le dio su apoyo a Rosas.

Boulogne Sur Mer, Francia. La casa donde murió San Martín convertida en un Museo sobre el Libertador.

Luego de la muerte de Rosas, en 1877, en Southampton, Reino Unido, el sable queda en manos de Manuelita, hija de Rosas, quien recibe una carta del director del Museo Histórico Nacional en la que le solicita donar la espada. Ella acepta y el sable llega al puerto de Buenos Aires y es acompañado por una gran escolta del Regimiento de Granaderos, tal como se hará este domingo 24, a partir de las 12.

El sable de el Libertador siempre fue un símbolo político. Los cmandos peronistas se lo quisieron llevar a Perón, en Madrid.

El sable permaneció allí hasta el 12 de agosto de 1963, día en que fue robado por un comando de la Juventud Peronista. Osvaldo Agosto -quien ideó el plan y estuvo a cargo de su parte operativa-, Manuel Gallardo, Aristides Bonaldi y Luis Sansoulet, todos integrantes de la Juventud Peronista que en esa época estaba comandada por el triunvirato conformado por Envar el Kadri, Jorge Rulli y Héctor Spina.

Agosto- ex secretario de Prensa del asesinado ex titular de la CGT, José Ignacio Rucci-, señaló que el robo “fue algo simbólico; el peronismo venía de varias derrotas, estábamos proscriptos, había ganado el radicalismo con Arturo Illia y teníamos que hacer algo para levantar el ánimo de los muchachos”.

Arriba, Agosto muestra una foto con Perón en Madrid. Abajo, Envar “Cacho” El Kadri, sobreviviente de las Fuerzas Armadas Peronistas.

Contó que el objetivo del robo fue poner en ridículo al “régimen” y a las Fuerzas Armadas apropiándose del arma para luego entregársela a Perón, quien seguía exiliado en Madrid.

El sable estuvo un tiempo en una quinta de la localidad de Maipú, camino a Mar del Plata. Y para poner fin a secuestros y torturas, Aníbal Demarco, que tenía la misión de llevarle el sable a Perón, acordó con otro miembro de la resistencia peronista, el ex capitán del Ejército Adolfo Phillipeaux, la devolución de la reliquia al Ejército.

Años después, en 1969, cuando Agosto fue a Madrid a entrevistarse con Juan Domingo Perón se produjo el siguiente diálogo: “Agosto, yo lo esperé mucho tiempo creyendo que usted vendría a Madrid a traerme el sable”, le dijo Perón ni bien lo vió.

Agosto respondió: “Ésa era la idea, General, pero tuvimos algunos inconvenientes: compañeros detenidos, otros bajo la persecución de la policía…”. “Si, estoy enterado”, lo tranquilizó el General.

El Grupo Cine Liberación, de Gerado Vallejos, Pino Solalas y Octavio Gettino, entrevistaron a Perón en Madrid, después vendría la Hora de los Hornos.

El sable fue robado nuevamente el 19 de agosto de 1965 por otro grupo de la Juventud Peronista y entregado un par de años después a los servicios del Ejército luego de diversos avatares. Desde entonces, y por el decreto de Onganía, está bajo custodia en el Regimiento Granaderos a Caballo y colocado dentro de un cofre blindado.

 El domingo, la Presidenta recibirá el sable en el museo, en una sala que fue acondicionada para proteger el arma utilizada por el Libertador de América. El Gobierno espera una masiva concurrencia. Se prevé que el acto sea transmitido en directo por cadena nacional. Y rezan para que no llueva y Cristina pueda codearse con la historia.