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"Juanitas": 6 mil mujeres buscan ser madres sin estar en pareja

La decisión de la actriz Juana Repetto es un caso testigo. Aunque los porcentajes aún son pequeños, en los últimos años creció el número de quienes decidieron no depender de nadie para cumplir su anhelo.

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En la Argentina, las estadísticas no abundan cuando de consultas sobre reproducción asistida se trata. Según el Ministerio de Salud, 1.500.000 personas tienen problemas de fertilidad en la Argentina. 

De acuerdo a las apreciaciones de las clínicas especializadas y los índices de consultas nacionales, cerca de 6.000 mujeres al año deciden encarar la maternidad sin la compañía de una pareja. Hace unos años este número era cero, según los investigadores en la materia.

Hoy el caso testigo es de la actriz Juana Repetto, que a sus 27 años, se animó a encarar el proyecto de tener un bebé, enfrentándose a toda convención social.

Juana Repetto luce su pancita, rompiendo todos los tabúes.

En tiempos donde abundan las familias ensambladas y la adopción es una opción cada vez más contemplada por quienes buscan tener un hijo, la reproducción asistida continúa siendo un tema tabú, aún cuando se encare en pareja, tras padecer problemas de fertilidad. La situación es más compleja aún si la decisión es tomada por una mujer soltera.

Desde el Instituto Médico Halitus y la Fundación Repro, que dirige el médico especialista en fertilización Sergio Pasqualini, informan que de las 500 consultas mensuales que reciben, tan sólo el 0,25% corresponden a madres solteras que buscan tener un bebé a través de métodos de inseminación artificial. La proporción resulta baja, dado que son pocas las mujeres que se encuentran con una espalda financiera suficiente para poder hacerse cargo de la crianza de un bebé. Esto se puede ver más claramente en las menores de 30 años.

El 0,25 % de las argentinas buscan ser madres solteras

Otro es el caso de aquellas que prefieren patear para adelante su maternidad, ya sea en búsqueda de tener cierta estabilidad económica o bien lograr su realización profesional. Este número asciende aproximadamente a un 4%, es decir unas 375.000 mujeres al año. El método elegido para ello es el de la criopreservación de óvulos, que les permite mantener sus óvulos jóvenes conservados para cuando les llegue el momento adecuado. Generalmente son las mayores de 30, quienes buscan asegurarse la maternidad de esta manera. En la Argentina existen unos 30 centros de fertilización o reproducción asistida que también ofrecen procedimientos de criopreservación de óvulos.

Las profesionales postergan su maternidad congelando óvulos.

El resto de las consultas, según la muestra generada por Halitus, corresponde en un 90% a parejas heterosexuales, un 10% a parejas homosexuales mujeres y en un porcentaje mínimo son averiguaciones de parejas de hombres.

Actualmente un tratamiento de fertilidad tiene una base de 30.000 pesos.

Tratamientos

La doctora Florencia Inciarte, ginecóloga de Halitus, explica que a las mujeres solas que quieren ser madre se les pide estudios de rutina tales como: control ginecológico al día, estudio de sangre que incluye estudio hormonal, ecografía transvaginal, cultivo de flujo y una histerosalpingografía.

Hasta aquí sólo exámenes de retina, pero dada la particularidad de estos casos eventualmente se hace una evaluación psicológica (no obligatoria) para evaluar a esa madre. “Queremos ver que esta mujer esté segura de su decisión y que no elija esto en el marco de alguna patología”, indica Inciarte.

Los estudios de rutina contemplan una consulta psicológica a las madres solteras.

Luego de este proceso se elige la muestra de un banco de semen, que puede ser de Argentina o del exterior. “La información sobre el donante no se da en todos los casos menos en la Argentina”, explica Inciarte.

Después será el turno de realizar una estimulación con medicación a la mujer, y luego, en el momento adecuado, la transferencia del semen procesado. “La intervención es ambulatoria, como si fuera un pap, sin dolor ni complicaciones”, aclaran desde Halitus. “Siempre esto en el marco de una mujer sana, que no requiera técnicas de alta complejidad”. Luego de 9 meses la valiente decisión ya pasará a ser parte del pasado y de un futuro de pañales y mamaderas.