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La fuga: cinco momentos imperdibles de un fin de semana de locura

De la caída de Martín Lanatta al operativo en Helvecia, Bigbang hace un repaso de las claves en torno al caso que mantiene en vilo a todo un país.

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La cantidad de sucesos que se dieron durante el fin de semana en torno a los prófugos de la cárcel de General Alvear, sumada a la vorágine con que se mueven los medios de comunicación, tienden a generar confusión y a hacer pensar que pasó mucho más tiempo del que en realidad transcurrió.

Sin embargo, lo cierto es que en apenas 48 horas —desde el viernes último hasta hoy— los argentinos asistimos a un sinfín de situaciones que se podrían resumir en cinco hechos principales, con un punto de partida simbólico en la captura de Martín Lanatta y el último mojón representado por el operativo en Helvecia.

Cae Martín Lanatta

Dicen que el 13 es el número de la mala suerte, y vaya si lo fue para Martín Lanatta, considerado el “cerebro” de la organización delictiva, quien tras ese número de días fue atrapado en la localidad santafesina de Cayastá.

La foto del sábado, Martín Lanatta al ser detenido. 

Los prófugos se movilizaban en una camioneta Volkswagen Amarok blanca ploteada con el logo de Gendarmería Nacional que le habían robado al ingeniero agrónomo Ignacio Reynoso cuando un bache de la ruta hizo que el vehículo sufriera un vuelco y permitiera la captura de Lanatta.

La camioneta Amarok blanca en la que se movilizaban los prófugos. 

Inmediatamente, la foto del delincuente, rapado y con la cara visiblemente golpeada a causa del accidente, corrió como reguero de pólvora por todas las redacciones.

De la euforia a la desazón

Tras la captura de Lanatta, se informó que también habían caído sus otros dos compañeros. Entonces, la euforia ganó a las altas esferas del Gobierno nacional, y desde Patricia Bullrich a Mauricio Macri, pasando por María Eugenia Vidal y Gabriela Michetti, salieron a celebrar el “triunfo del trabajo en equipo”.

Sin embargo, con el correr de las horas se descubrió que en realidad el único detenido era Martín Lanatta y que tanto su hermano, Cristian, como Víctor Schillaci, seguían libres.

El operativo traslado

Como era previsible, Martín Lanatta fue trasladado desde la comisaría quinta de Cayastá hasta el penal de Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires, en medio de un colosal operativo de seguridad.

Martín Lanatta, al salir de la comisaría quinta de Cayastá. 

Con un casco de Gendarmería en la cabeza, y las manos en la nuca, fue llevado primero en un helicóptero de la Policía de Seguridad Aeroportuaria hasta el Aeropuerto de Sauce Viejo, y de ahí a los tribunales federales.

Alrededor de las 22.10 del sábado llegó a los tribunales de Comodoro Py y poco más de una hora después fue trasladado a la Unidad Penitenciaria número 1 de Ezeiza, en medio de una caravana de al menos 50 vehículos oficiales.

El héroe de los caballos

El operativo rescate de los prófugos ha generado también distintas situaciones paralelas dignas de ser destacadas. Una de ellas es el caso de Juan Carlos, un vecino de Cayastá que se convirtió en héroe al prestarle a la policía tres caballos para que puedan hacer la persecución en medio del campo.  

Juan Carlos, el vecino de San Carlos que ayudó a la policía con sus caballos.

“En el pueblo nos conocemos todos. La policía me contactó, me pidieron colaboración con los animales y se los cedí para que los agentes concreten la búsqueda”, explicó el hombre, quien aprovechó para felicitar a los agentes por su tarea.

“Yo he visto cómo andaban por los pajales, por las lagunas, y los felicito, se jugaron la vida con todo esto”, concluyó.

La búsqueda en Helvecia

Pasada la depresión por la noticia de que no eran tres sino uno el prófugo atrapado, la búsqueda se trasladó a la vecina localidad de Helvecia.

Allí, se generó una situación entre bizarra y dramática, con policías buscando a los delincuentes con chalecos antibalas, bermudas y ojotas o alpargatas.

Los policías en Helvecia, en bermudas y alpagartas. 

Helicópteros, agentes y grupos especiales participaron del megaoperativo en el pequeño pueblo santafesino, donde buscaron a los prófugos en un complejo de cabañas, una guardería de lanchas y viviendas de la zona.

Claro que, más allá de tensión propia de la situación, era difícil abstraerse de la informalidad con la que los uniformados iban en búsqueda de Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, quienes continúan sin aparecer.