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La misteriosa lista de enemigos que tenía Puccio antes de morir

El líder del siniestro clan que secuestraba y asesinaba tenía una carpeta con folios donde atesoraba las fotos de 30 enemigos a los que quería ver muertos. Pinchaba esas imágenes y deseaba despertar conociendo la noticia de su muerte. Los jueces del caso, la viudad de una de sus víctimas y un periodista, en el morboso listado. 

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La pieza de pensión donde vivía Arquímedes Puccio en General Pico, La Pampa, era más chica que el sótano donde secuestraba a sus víctimas. Pero allí había un secreto: entre libros, expedientes y una radio a pilas, sobresalía una carpeta con folios en la que, como enigmas sin resolver, estaban las fotos de los enemigos del viejo.  Puccio murió en 2013 y esa lista quedó en manos de la Justicia, que se quedó con las pertenencias del líder del siniestro clan que de 1982  1985 secuestraba y mataba empresarios en su casa de San Isidro.

Cuando murió Puccio, el listado de enemigos quedó en manos de la Justicia. 

Él los quería ver muertos: pinchaba esas imágenes con alfileres y se acostaba pensando en ellos, con el deseo de despertarse al día siguiente y enterarse, por ejemplo, que murieron de un infarto, atropellados por un colectivo o en un intento de robo. Eran treinta. Sus nombres aparecían en una lista. Cuando uno de ellos moría, Puccio lo tachaba con una lapicera. "Espero no morirme sin ver muertos a todos ellos", dijo Puccio.

“Ese me jodió la vida. Le voy a dar un tiro en la nuca”, prometió Puccio sobre el periodista Facundo Pastor. 

María Romilda Servini de Cubría, Alberto Piotti, los jueces del caso, Rogelia Pozzi, viuda de Eduardo Aulet, víctima del clan, eran alguno de sus "enemigos". 
Una de las fotos era del periodista Facundo Pastor con su esposa. Pastor lo había descubierto  violando el arresto domiciliario para comprar golosinas en un kiosco. La foto estaba pinchada.
–¿Tiene una foto de Pastor? -le preguntó BigBang a Puccio en 2013.
–Ah, sí, lo tengo ahí, sí.
–¿Se puede saber por qué?
–A ése le voy a dar. Ése me jodió la vida.
–¿Qué le va a dar?
–Un tiro en la nuca. Por hijo de puta.
–¿Lo dice de verdad?
–De verdad, de verdad.
–Lo que está diciendo es gravísimo.
–No lo voy a matar. Dios no permite eso. Pero a este tipo le gusta escrachar gente. Por su culpa perdí el arresto domiciliario. Los periodistas fueron a joder a mi esposa Epifanía. Me cagó la vida, ése.

Rogelia Pozzi, viuda de Eduardo Aulet, una de las víctimas del siniestro clan, figuraba en los listados. 

–¿Quiénes son sus otros enemigos?
–(El juez Alberto) Piotti, a quien una vez le pinché una foto. Tengo 30 enemigos. Quince han muerto. Los he sobrevivido. No moriré sin ver muertos a los que quedan. Sobrevivo porque soy un ser especial. Tengo el don. Vaya si tengo el don. Hago milagros. No tengo ningún problema, a punta de coraje voy haciendo las cosas. Muchos dicen: la puta, este tipo no es nada fácil, lo mismo que estarás pensando vos. Me atrevo a pensar eso. A lo mejor estás asustado y no lo querés demostrar, che. Yo le pregunto a la gente si me tiene miedo.