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Las mafias y el negocio que se oculta detrás de las tomas de terrenos

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Las mafias y el negocio que se oculta detrás de las tomas de terrenos

La toma de tierras en Merlo dejan al descubierto una estafa a los más necesitados, que muchas veces compran lotes miles de pesos para poder construir su vivienda. Los antecedentes de la Villa 31 y del Barrio Papa Francisco, donde hubo procesados y condenados. 

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Juegan con la desesperación de los que menos tienen. Se abusan de la necesidad de la gente. Alientan tomas de terrenos para sacar rédito económico o político. O ambos. La todavía vigente toma de tierras en Merlo mostró la peor cara de la miseria: “vivos” que lotearon y vendieron esas parcelas a vecinos necesitados, muchos de los cuales abonaron de buena fe entre $2.500 y $8.000. Ven en estos pagos irregulares la única forma de ser propietarios de un bien tan escaso y tan difícil de conseguir como una vivienda. 

Algunos de los vecinos que usurparon los terrenos los compraron a $ 5.000. 

“Cuando un amigo me contó lo de la toma, me arriesgué a pagar por este pedacito de tierra para dejar de alquilar”, reconoció ante BigBang un jefe de familia que llegó desde Laferrere. Y reveló: “Me habían pedido $ 8.000, pero pagué $ 5.000”. Hasta ahora, comparte su casa de La Matanza con cinco familias más. Y espera que el gobierno lo deje quedarse en “su” lugar.

Villa 31

En 2010 107 personas ocuparon terrenos que pertenecían a la Adm. Gral. de Puertos.

Queda en los terrenos más caros y cotizados de la Ciudad de Buenos Aires. La Villa 31 es un emblema de la Capital. Y no para de crecer. Allí viven 40 mil personas. Entre el censo de 2001 y el de 2010 incrementó su población en 52 por ciento. En julio de 2010, 107 personas en situación de vulnerabilidad tomaron terrenos pertenecientes a la Administración General de Puertos, en la Av. Ramón Castillo a la altura del Edificio del Correo; la toma bloqueó las vías de acceso al tren Belgrano Cargas.

Alentados por punteros, 107 personas en situación de vulnerabilidad tomaron terrenos

La causa quedó en manos del juez Sebastián Casanello, que imputó a 6 punteros del barrio por empujar a las familias al corte para luego extorsionarlos. Lo que hacían eran quitarles el terreno para luego alquilarlo o vendérselos a 15 mil pesos. Una vez que las familias desesperadas se instalaban les reclamaban más dinero bajo extorsión. También les quitaban los 10 mil pesos que el gobierno porteño les habría dado para abandonar la toma. 

El juez Sebastián Casanello imputó a seis punteros políticos del barrio. 

Los 6 involucrados están vinculados con una cooperativa de trabajo que realizó obra pública para el gobierno porteño. 

Papa Francisco

La toma del predio ubicado ubicado en Villa Lugano comenzó a fines de febrero de 2014, cuando un grupo de 200 familias ocupó terrenos en Pola y Cruz, linderos a la Villa 20. En el momento de la usurpación murió Fernando Soto, quien fue asesinado por un vecino en una disputa por las tierras. A los pocos días el lugar fue bautizado como Barrio Papa Francisco, y contó con la bendición de un cura. En dos mesas vivían allí 500 familias, y había construcciones de material. 

En el terreno, de 12 hectáreas, llegaron a vivir 700 familias. El lugar estaba contaminado. 

En el terreno ocupado -de 12 hectáreas- llegaron a vivir 700 familias. Como pertenecía a un depósito de coches de la Policía Federal, el suelo estaba contaminado con metales pesados. A los cuatro meses de la toma, en junio, Elisa Carrió denunció que detrás de esta toma de tierras había una organización que lucraba y especulaba con las necesidades inmobiliarias de la gente. 

Finalmente, Marcelo Antonio Chancalay, reconocido puntero del PRO en la Villa 20 y ex boxeador, fue condenado a ocho meses de prisión en suspenso por ser uno de los organizadores de la toma. El ex púgil recibió su condena después de aceptar su culpabilidad en un juicio abreviado.