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Actualidad Está en coma inducido

Llegó al país la argentina internada en coma en Jamaica

Ana María Arroyos, la mujer internada en Jamaica con un grave cuadro de salud, permanece internada en el Hospital Finochietto. familia gracias a la compañía de asistencia al viajero Assist Card.

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La turista argentina Ana María Arroyos, quien debió ser internada a Jamaica tras enfermarse gravemente cuando realizaba un crucero por el Caribe, llegó al país gracias al traslado de un avión sanitario provisto por su compañía de asistencia al viajero Assist Card. Su esposo, Guillermo Baqué, afirmó esta mañana a la prensa que fue trasladada al Hospital Finochietto, donde "los médicos se encuentran evaluando los pasos a seguir".

"Llegamos hace dos horas y ahora una junta médica evalúa para ver que se le diagnostica. Mientra tanto permanece en coma inducido en la terapia intensiva".
 

El esposo recordó que durante la internación en Jamaica ya había sido operada, "los médicos dijeron que tenían una infección generalizada en el bajo abdomen, que luego le llegó a los pulmones". Baqué afirmó que en todo momento "la intención del capitán fue bajarla" y remarcó que ya pidió "constancia del motivo" por el que la bajaron del barco.

Ana María en sus días de vacaciones
 

Por su parte, Celeste, hija de Ana María, también presente en el hospital, recordó a la prensa que "fueron unos días muy duros porque yo estaba sola y trataba de no asustar a mi familia en Buenos Aires". 

"Cuando la hospitalizaron en Jamaica, mi mamá nunca se enteró que la iban a entubar, ni que la iban a traer en un avión sanitario" de regreso al país.

Postales de los momentos previos a la enfermedad 

HISTORIA

Arroyos, residente en Quilmes Oeste, viajó de vacaciones hace tres semanas a Miami, Estados Unidos, donde abordó un crucero de la empresa Norwegian Cruise junto a su hija menor, Celeste. Según relataron los familiares, Ana María fue a consultar al médico del barco porque tenía "fuertes dolores abdominales" y fue diagnosticada con un cuadro de "gastroenteritis aguda", por lo que le dieron "pastillas" y "pañales". Ante la persistencia de los dolores, el Capitán del barco consideró que la mujer y su hija debían descender de la nave en la primera parada, en Kingston, para recibir una mejor atención.