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Los manteros resisten el desalojo en Flores y temen enfrentamientos

La Policía llegó a la avenida Avellaneda para remover los puestos comerciales ilegales.

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Tensión. Ese clima se vive por el desalojo de los manteros de la Avenida Avellaneda en Flores. Para resistirse, los vendedores cortaron esa avenida comercial a modo de protesta. La llegada de la Policía a la zona para accionar contra este grupo de comerciantes hace prever un cruce violento.

“Es mentira, no vendemos mercadería ilegal”, se defendió uno de los vendedores ambulantes. “Nosotros vamos a seguir de pie y en la lucha, porque de este trabajo comen millones de niños”.

También reclamaron la intervención del Gobierno de la Ciudad para mediar en este problema y le den una solución para trabajar sin ocupar la vía pública. “Queremos una mesa de diálogo con la gente de Ciudad para llegar a un acuerdo. Nosotros trabajamos acá, mientras los funcionarios están cómodos en sus oficinas. Este es un trabajo de guerreros y no de delincuentes”, dijo otro mantero.

 

Ante el temor de un choque violento, los comerciantes cerraron sus locales, mientras los manteros continúan en asamblea para ver que acción tomar ante el desalojo de sus puestos de la avenida avellaneda. La Policía Federal llegó con al menos seis camiones hidrantes y efectivos para liberar dos carriles en la protesta sobre Avellaneda al 3300.

La facturación de los manteros es de unos $ 50.000 millones.

"A la totalidad de los manteros les impidieron trabajar, varios funcionarios policiales les dijeron a los compañeros que no pueden armar sus puestos desde hoy y para siempre", explicó a Télam Omar Guaraz, de la asociación Vendedores Libres, sobre el motivo de la protesta.

Algunos manteros denunciaron que durante la mañana, cuando llegó la policía, algunos efectivos los amenazaron diciendo: “Si no se van, nosotros sabemos donde viven y les vamos a armar una causa”, contó uno de los vendedores.

Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) la facturación total del comercio ilegal – En Buenos Aires y el conurbano- es de $ 50.000 millones, algo así como un 40% de la facturación de los locales tradicionales.