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(NOTA LARGA 2) Bicisendas violentas

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El gobierno porteño ha lanzado desde el inicio de su gestión, allá por el año 2007, una intensa campaña para promover el uso de las bicicletas para movilizarse por la ciudad en detrimento de los autos que congestionan el tránsito. Hasta ha diseñado un ambicioso plan para prestar miles de bicicletas, a través de áreas estratégicamente ubicadas en las cabeceras de las terminales de trenes, y desalentar el transporte en vehículos que contaminan y promover el uso saludable de las bicicletas para trasladarse hacia el trabajo. También promueve hasta el hartazgo el uso de la bici como recreación o esparcimiento.

Para eso ha construido una traza de más de 150 kilómetros de bicisendas que, en su trayecto, forman una gran red por toda la Ciudad. Sin embargo, a la hora de diseñarlas, no ha tomado en cuenta que 25 escuelas tienen a escasos metros el paso de las bicisendas. Lo que hace, a la hora del ingreso de los niños o de las salidas, un tanto riesgoso poner un pie en las ciclovías saludables para poder cruzar la calle.

Un caso especial de la falta de diseño de este plan se da en las tres cuadras que van desde Av del libertador y Maure hasta la  misma avenida y la calle Olleros. En solo esas tres cuadras porteñas existen cinco establecimientos educativos dependientes del Gobierno porteño: el jardín Granaderos de San Martín, las escuelas primarias Nº 5 y Honorable Congreso de la Nación y el Centro Educativo Complementario de Natación Nº 3. En total son casi dos mil niños de la escuela pública, de entre 2 y 12 años, que todas las mañanas, mediodías y tardes se ven en la difícil tarea, junto a otros tantos padres que los llevan o los van a buscar, de cruzar las bicisendas por donde los ciclistas tratan de vencer sus propias marcas de velocidad y resistencia.

Pero lo peor fue que estas bicisendas fueron diseñadas, en un principio, sobre la propia vereda de los establecimientos. Discusiones, accidentes, atropellos hicieron que los padres con el patrocinio de la defensorìa del menor y la familia y del ex legislador Daniel Amoroso, (ex PRO y por entonces en Confianza Pública) persentaran un recurso de amparo, en 2013, ante la justicia contravencional porteña para  que frenara esas obras cuando ya estaban casi terminadas. El gobierno de Mauricio Macri, a través de su subsecretario de Transporte y Tránsito de la ciudad, apeló la medida aunque sin suerte.  El juez de la causa, Darío Edgardo Reynoso, ordenó suspender las obras, restituir las veredas a los colegios en cuestión y le ordenó al gobierno de la ciudad que se construya la ciclovía sobre la calzada, entre el 4600 y el 5000 de Libertador antes de febrero de 2014.

El tema no se solucionó, ya que se agravó. Nadie se dio cuenta de que en ese tramo de la Av. Del libertador, y justo frente a la puerta de ingreso de cuatro de esos establecimientos, existe una senda peatonal para cruzar la avenida que desde entonces está atravesada por la ciclovía y el ímpetu de los ciclistas

Durante los horarios de ingreso, a las 08, y de salida, a las 12.20 - en el caso del truno mañana-  y de 12.45 y 16.15 para el truno tarde, se produce una verdadera imprudencia al internar cruzar la avenida por las sendas peatonales de Maure, Goroztiaga y Olleros.

“Cuidado , cuidado, córranse”, grita un ciclista que va a toda velocidad por la ciclovía: y los padres y abuelos con los niños de la mano no tienen otra solución que volver sobre sus pasos por la senda peatonal para evitar un accidente: “No puede ser, deberían bajar la velocidad, hay carteles que indican que deben ir con prudencia sin embargo ellos creen que tienen la prioridad aunque estés a punto de cruzar la calle por la senda peatonal”, dice Esther, que lleva de la mano a sus nietos de 4 y 8 años.

¿Pero ustedes por què no aminoran lavelocidad o paran?, pregunta Big Bang News, a una cilcista que todos los días realiza por la ciclovía, de esa zona de Belgrano, su rutina de ejercicios, enfundada en unas llamativas calzas naranjas y musculosa al tono. “Yo no soy la que debo detenerme. La gente invade la ciclovía que es de uso exclusivo de los ciclistas, sin siquiera mirar”, contesta, segura, Lía.

¿Pero es usted la que va a velocidad sobre una bicicleta y debería priorizar al peatón que además está sobre la senda peatonal?, le repregunta este medio. “Ah, no. No es así. Si tienen que esperar para cruzar, que lo hagan sobre la vereda. Yo no puedo bajar el ritmo porque la gente es torpe”, se envalentona la ciclista.

Se han visto en la zona escenas de violencia como insultos, alguien que le quiere pegar a otro y hasta mujeres revoleando a ciclistas intrépidos e imprudentes, la mochila de su hijo.

Al comienzo del ciclo 2015, a la mañana y al mediodía, los dos horarios en que los dos mil niños con sus padres se movilizan por esos cruces de calle, se han visto uniformados de la Policía Metropolitana y hasta de la Gaurdia Urbana, que se encargaban de parar el tránsito por la bicisendas cuando el semáforo daba paso a los peatones. Sin embargo a los pocos días desaparecieron y el caos volvió a reinar. Quizás haga falta que un niño siea atropellado por una bicicleta o que ocurra algo peor para que las autoridades tomen cartas en el asunto para  intentar evitar  una tragedia.