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Ola de nazismo en Mar del Plata: patrullas y cacerías nocturnas que siembran terror

Xenofobia, pintadas con esvásticas, peleas, golpizas a militantes antifascistas y a homosexuales. Jóvenes que se reinvindican como skinheads y fachos toman un crecimiento inusitado. Líderes definidos, ideología nazi y violencia. Un cocktail que asusta en “La Feliz”. 

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Algo huele muy mal en Mar del Plata. Cada vez se hace más habitual escuchar acerca de agresiones, golpizas u hostilidades a minorías. Pintaron mensajes xenófobos contra bolivianos, esvásticas en paredes, apalearon a un militante antifascista y, el martes pasado, le pegaron una brutal paliza a un joven homosexual. 

 

AMADI es una ONG marplatense que lucha por la igualdad de derechos. Juan Martín milita en esa organización. Desde la web dieron a conocer el brutal hecho. “Le pegaron con palos de PVC y cemento al grito de ‘puto de mierda’. Perdió el conocimiento, estuvo internado un día y medio en el Hospital Regional, tiene fracturado el tabique y marcas en todo el cuerpo. Quienes lo agredieron son 5 jóvenes de los cuales algunos están ya identificados como parte del grupo que pinta esvásticas en varios puntos de la ciudad”.

Juan Martín, militante de AMADI, golpeado por su elección sexual.

Skins vs antifas

Y no es casual. La Feliz está azotada por un inesperado rebrote fascista. Jóvenes neonazis que levantan las infames banderas hitleristas están cada vez más visibles. La metodología es la misma. Apalean con caños de PVC, manoplas, armas blancas o a puño limpio en los alrededores de Plaza España, donde tienen su cuartel central.

La foto fue célebre: un militante antifascista llamado Lucas Alan Baima con la cabeza ensangrentada antes de una protesta contra la multinacional Monsanto.

La Alameda denunció el accionar fascista en Mar del Plata ante la Justicia. 

Luego se supo que le pegaron entre 15 personas. Los “antifas” aseguran que los “skins” venían armados con caños rellenos de cemento listos para la agresión; los skins tienen su versión: señalan que el incidente se desencadenó luego de que los antifas le pegaron a la hija de Carlos Pampillón y la lastimaron hasta dejarla al borde del desmayo. Y que fue una reacción a la acción. Sea como fuere, son dos grupos en tensión permanente. 

Lucas Baima, militante anfifascista, fue agredido con caños rellenos de cemento. 

Cacerías nocturnas y terror

La agresión a Baima fue judicializada por La Alameda y recayó en la fiscalía N° 2. En su denuncia, la agrupación liderada por el legislador porteño Gustavo Vera es bastante explícita respecto de los comportamientos de estos nazis.

Atribuyen las agresiones a una banda conocida como “Los Pampillones” (por Carlos Pampillón), y aseguran que fue tomando distintas denominaciones, tales como “Foro Nacional Patriótico” (FONAPA), “La Giachino”, “Batallón Brigadier”, “División Costa Atlántica”,“Frente Skinhead Buenos Aires, MDP Crew” (FSBA) y “Bandera Negra”. Las tres últimas con propaganda explicitamente fascista o neonazi .

Carlos Gustavo Pampillón y sus laderos. Pampillón es quien hace el saludo nazi. 

Se conoce de una práctica denominada en sus propios términos como “cacerías nocturnas”, en las cuales los miembros de la agrupación salen en grupos para propinar salvajes golpizas a quienes consideran “lacras sociales”. Estos son: inmigrantes, miembros de la comunidad LGTB, ateos, anarquistas o marxistas. Todos los que de alguna u otro manera contradicen la tríada “Patria, Familia y Propiedad”. 

Navajas, manoplas y borcegos, con la bandera argentina que dicen defender. 

Se entrenan en un conocido gimnasio marplatense “Squatgim”, ubicado en la calle Moreno al 2900. Allí practican artes marciales y dan rienda suelta a la violencia, que luego trasladan a las calles. 

A veces, se trasladan en autos con vidrios polarizados armados con manoplas, palos extensibles, gas pimienta, bates de baseball y navajas. Además, se dedican a reclutar y adoctrinar jóvenes vulnerables a través de las redes sociales, en lugares de esparcimiento, como plazas, recitales y en los últimos tiempos también en escuelas.

Muchos de los militantes de la derecha marplatense son chicos o jóvenes menores. 

Los jóvenes que forman parte de este colectivo no temen en reinvindicarse como skinheads o “fachos”. De amplia actividad en las redes sociales, algunos incluso llevan como foto de perfil de Facebook la foto de Alfredo Astiz, marplatense como ellos. Y nazi como ellos. 
Sus militantes más reconocidos son Alan Olea (yerno de Pampillón) y “El Rusito”, un joven ucraniano identificado por La Alameda como Aleksander Levchenco acusado de golpear trans en el barrio La Perla.

Los muchachos tienen un ideal, y para eso entrenan: “Combatir es un destino”.

Las remeras subidas a sus cuentas de FB reflejan sus ideas. 

Pampillón

El líder del FONAPA (Foro Nacional Patriótico), donde abrevan estos falangistas es Carlos Gustavo Pampillón, un militante de la ultraderecha nacional al que supo vérselo en actos de Alejandro Biondini, quizás el nazi argentino más famoso, aunque Pampillón va ganando terreno. Una de sus irrupciones más grandes fue en plena sesión del Concejo Deliberante en 2014, cuando el cuerpo legislativo destituyó a su presidenta, la radical Vilma Baragiola. El fornido hombre apareció en primer plano repartiendo trompadas y patadas a mansalva, siempre acompañado de sus laderos de cabeza rapada, que ostentan buenos movimientos para la pelea. 

Hoy, Baragiola -quien fue expulsada del Concejo Deliberante en aquel recordado incidente- ocupa el Ministerio de Desarrollo Social de la flamante intendencia de Carlos Arroyo, quien llegó al poder con el sello Cambiemos. El día de su triunfo electoral, uno de los que estuvo festejando en el búnker fue Carlos Gustavo Pampillón, a quien los medios locales vinculan en forma directa con el nuevo intendente. 

El sitio 0223 le sacó una foto en los festejos del flamante intendente, Carlos Arroyo. 

Antes, en 2011, había tenido otra participación pública. Fue cuando sacaron del Concejo Deliberante el cuadro de Pedro Giachino, primer militar caído en Malvinas y acusado de violaciones a los derechos humanos en la última dictadura militar. “La Giachino” -en franco homenaje- es la agrupación que lidera.

También se lo vio en el Colegio Nacional Buenos Aires, cuando los estudiantes profanaron San Ignacio de Loyola, la iglesia vecina a la escuela. Pampillón, megáfono en mano, arengaba a su tropa para que la emprendiera contra los estudiantes, en muchos casos decenas de años menores que ellos. 

Una aparición estelar de estos grupos nazionalistas fue en el Encuentro Nacional de las Mujeres, cuando se trenzaron en un combate cuerpo a cuerpo con las militantes allí congregadas.

La premisa era defender la Catedral. Hay quienes dicen que voltearon adrede las rejas de la iglesia marplatense como pretexto para iniciar la gresca.

Pintada xenófoba contra la comunidad boliviana en Mar del Plata. 

El sitio Cosecha Roja da cuenta del raid que llevan adelante los fascistas marplatenses. En febrero de 2014 tres integrantes de FONAPA y “La Giachino” pintaron el paredón del Centro de Residentes Bolivianos de Mar del Plata. Escribieron “Fuera Bolivia de Salta. La Patria no se negocia. Ojo… arderá el escarmiento. FONAPA – La Giachino. Viva la Patria carajo” e incendiaron el portón de entrada. “Estoy orgulloso de haber hecho la pintada, aunque a la gente esto le choque, que mi agrupación sea patriota y nacionalista”. La web transcribió las palabras de Pampillón en ese momento.

Alan Olea, uno de los líderes del movimiento, y yerno de Pampillón. Declaración de principios. 

Pintadas nazis en centros culturales ligados al kirchnerismo, con tanta mala (o buena) fortuna que las cámaras de seguridad del local captaron el momento en que los skins dibujaban su esvástica. Luego, ellos mismos difundieron el video en las redes sociales. Lógico, en su ideario, nada para avergonzarse.

Cruz esvástica pintada en un centro cultural. 

Lo que comenzó como un grupo minúsculo fue creciendo. Hoy, los fascistas y skinheads en la ciudad patrullan y se organizan para salir de cacería nocturna. Entrenados para pelear, combatir es su destino. Y lo hacen contra todo lo que ellos consideran fuera de los modos nacionalistas y católicos de vida.