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Un viaje íntimo e interactivo por la Estación Espacial

Samantha Cristoforetti, verdadero fenómeno en las redes sociales, creó un increíble panorama que permite conocer los secretos de la vida de los astronautas.

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La astronauta que se convirtió en una verdadera sensación en las redes sociales retornó a la tierra luego de 199 días y 16 horas en la Estación Internacional Espacial.

Además de cumplir con sus funciones en el transbordador, Samantha Cristoforetti publicó más de 2.500 fotos en Twitter y grabó una serie de videos interactivos para mostrarle a sus más de 500 mil seguidores cómo es la vida en el espacio.

La estación espacial por dentro. 

Las imágenes fueron utilizadas para crear un panorama interactivo que permite a los usuarios conocer en detalle cada una de las funciones de la estación, muchas de ellas verdaderamente sorprendentes.

Siguiendo las flechas y los diferentes íconos, Cristoforetti le abrió las puertas de su casa en el espacio a sus curiosos seguidores. 

La vida del astronauta en una misión espacial es compleja.

La astronauta demostró cómo una ensalada de quinoa puede ser cocinada en cuestión de segundos en hornos eléctricos ubicado sobre una de las paredes de la nave. Los productos vienen en paquetes sellados que sólo deben colocarse dentro del artefacto.

En el recorrido, Cristoforetti también muestra la increíble forma en la que los astronautas duermen en el espacio, que lejos está de las comodidades que pueden encontrarse en la tierra. Los integrantes de una misión espacial deben meterse dentro de bolsas de dormir térmicas. ¿La posición? Parados. 

Cristoforetti se hizo famosa luego de compartir en las redes su vida en el espacio.

En tanto, otras de las cuestiones que  resalta es la seguridad de la nave, la cual cuenta con reguladores de oxígeno y dióxido de carbono que regula los niveles de oxigenación.

Todas las herramientas de la nave están sujetas a la pared para que la gravedad no provoque un verdadero desorden y los elementos importantes no se pierdan. 

Para arrojar elementos al espacio, la astronauta explica cómo funciona la cápsula denominada “Kibo”, una especie de bóveda que permite expulsar los elementos que ya no se necesitan. Una vez que se colocan dentro de ella, una puerta se abre y arroja los elementos a la inmensidad.