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Los tres trucos para que la pechuga de pollo no quede seca

Amada por unos y odiada por otros, la pechuga de pollo suele resultar seca e insípida si no es bien preparada. Hoy te enseñamos tres formas para cocinarla bien y aprovechar todo su sabor.

La pechuga de pollo es una carne baja en grasas, rica en proteínas y muy fácil de preparar, por tal motivo es muy utilizada en todo tipo de dietas y planes nutricionales. Su lado negativo es que si no las preparas bien....te va a quedar muy seca.

Si se cocina mal, la pechuga de pollo resulta extremadamente seca.

El desafío de hoy es lograr que las pechugas queden bien sabrosas y no sean una suela de zapato. Te vamos a demostrar tres maneras correctas para aprovechar su sabor y textura.

La experiencia nos indica que las pechugas suelen ser la parte que resulta más seca del pollo luego de ser cocinadas, principalmente al ser una carne tan magra casi sin grasa y muy gruesa, por lo que necesita un tiempo de cocción mayor para que quede bien cocida en el medio.

TRES FORMAS PARA QUE TE QUEDE LA PECHUGA JUGOSA

Algunos consejos para lograr una pechuga bien sabrosa y jugosa.

FILETEADO Y MARINADO

PASO 1

La primer técnica consiste en poner la pechuga de pollo sobre una tabla y darle golpes con algo contundente. Lo ideal es un martillo para carne, sino lo podemos reemplazar por un palo de amasar, una botella de vidrio o cualquier cosa que se le asemeje.

Podemos usar una bolsa para que el golpe sea más parejo.

La idea es romper el tejido de la pechuga y hacerla más finita, para que se cocine más rápido.

PASO 2

Una vez lista nuestra pechuga vamos a colocarla en algún recipiente profundo y la vamos a dejar marinar con alguna salsa. Nosotros recomendamos: Mostaza + Limón + Miel.

Las técnicas del marinado aportan mucho sabor a las carnes.

Las dejamos marinando por 15 minutos, para que los sabores puedan penetrar bien. Lo importante es no pasarnos con el tiempo para que la sal y el azúcar de la salsa no deshidrate las pechugas.

 

PASO 3

El último paso será la cocción, en una sarten con tapa vamos a poner un poco de aceite, cuando este bien caliente ponemos las pechugas y las sellamos de ambos lados.

Por último bajamos el fuego y cerramos la sartén con la tapa y dejamos cocinar por 10 minutos.

Así nos garantizamos que la carne se cocinará en un medio húmedo y parejo.

ENVUELTA EN PAPEL DE ALUMINIO O PAPEL MANTECA

La famosa técnica del papillote muy utilizada en todo tipo de pescados. La idea es cocinar el pollo en un medio que no deje liberar la humedad, así aprovechamos también todos los sabores y aromas.

Así concentramos los sabores y aromas.

Para hacer la pechuga vamos a necesitar:

 

-Papel de aluminio o papel manteca

-1 pechuga de pollo.

-1 cebolla (si es morada mejor)

-1 morrón

-1 diente de ajo

-Aceite/sal/hierbas

PASO 1

Golpeamos un poco nuestras pechugas y las cortamos en lonjas finas de 1 centímetro de espesor.

PASO 2

Extendemos el papel de aluminio o manteca y pintamos con un poco de aceite.

Colocamos las cebollas y los morrones cortados en tiras finas.

Arriba ponemos nuestras pechugas fileteadas y condimentamos con sal, hierbas y jugo de ½ limón.

PASO 3

Cerramos bien nuestro paquete y lo llevamos al horno medio/fuerte 180° grados aproximadamente por 30/40 minutos.

Podemos agregar todo tipo de verduras y frutas para potenciar sabores.

Si te gusto esta nota, te recomendamos leer esta otra: Decile chau a la mayonesa: 3 recetas caseras de mayonesas de vegetales.

COCCIÓN AL VACÍO

Una técnica muy novedosa para la cocina hogareña, que se usa mucho en la cocina profesional, consiste en cocinar la carne de pollo dentro de una bolsa ziploc sumergida en agua caliente.

Importante chequear que la bolsa este limpia y sin agujeros.

Así de simple como suena esta técnica es muy efectiva y además posee varias ventajas, principalmente permite aprovechar casi el 100% de la comida, ya que no hay mermas, generalmente cuando cocinas un pollo al horno o hervido se pierde hasta un 30%.

También se potencian los sabores y texturas ya que todo queda dentro de la bolsa, el hecho de cocinarse en un medio húmedo a una temperatura menor a la tradicional hace que la cocción sea menos agresiva y se puedan apreciar otros sabores y texturas, potenciando la humedad de la carne.

La técnica hogareña es muy simple de realizarse, solo se necesita:

-Una bolsa tipo Ziploc.

-Aceite/sal/hierbas/limón.

-1 pechuga de pollo.

PASO 1

El primer paso será agregar unas gotas de aceite de oliva adentro de una bolsa ziploc. Chequeamos bien que la bolsa no tenga ningún tipo de agujeros y este en buen estado y limpia.

Luego agregamos la pechuga de pollo cortada en dos a lo largo y algunos condimentos, pueden ser hierbas, jugo de limón, etc. La idea es condimentar bien nuestra pechuga.

PASO 2

En una olla grande vamos a poner a calentar agua. Tenemos que alcanzar una temperatura de 80° grados, es decir que el agua debe estar bastante caliente, pero en ningún momento debe hervir.

Funciona con todo tipo de carnes.

El agua debe estar caliente y quieta, en cuanto notamos que se forman burbujas bajamos la temperatura.

PASO 3

Sobre la base de la olla vamos a colocar un repasador y alli arriba pondremos nuestra bolsa bien cerrada lo más herméticamente posible.

Podemos dejarla apoyada sobre uno de los bordes de la olla con cuidado que no toque el metal así no se derrite nuestra bolsa.

Una técnica novedosa que sigue ganando adeptos.

La vamos a dejar cocinarse por 25 minutos (dependiendo el grosor de la pechuga puede ser un poco más).

PASO 4

Pasados los 25/30 minutos sacamos la bolsa y nuestra pechuga ya estará lista para comer, bien cocida y bien jugosa!

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