Tecnología

No descansan en paz: descubren que los muertos pueden desbloquear un iPhone

Un grupo de expertos en datos biométricos descubrieron que es posible que las huellas, rosto y ojo de un muerto permita el acceso a los datos guardados en el teléfono celular.

Para aumentar la seguridad y privacidad, en los teléfonos celulares se sumaron códigos de bloqueo mediante huellas digitales, reconocimiento de rostro y ojo. No resulta ser una novedad. Pero ¿qué pasa si el dueño de ese dispositivo muere? ¿Cómo es posible acceder a su información? ¿Es necesario estar vivo para que los sistemas de reconocimiento biométrico funcionen? La respuesta es sorprendente.

Otra forma de acceder: un molde del dedo.

El diario USA Today publicó que un grupo de expertos en datos biométricos descubrieron que es posible que las huellas, rosto y ojo de un muerto permita el acceso a los datos guardados en el teléfono celular.

Su investigación forma parte de un trabajo en conjunto con el FBI, en un intento de obtener el acceso al iPhone del hombre que atacó a tiros de la iglesia de Texas, Davin Kelley. La tragedia, que ocurrió el domingo pasado en la Primera Iglesia Bautista, a 45 kilómetros de la ciudad de San Antonio, en Texas, dejó 25 personas muertas y más de 20 heridas. El atacante escapó en su auto y perdió la vida luego de estrellarse unos kilómetros más adelante.

Davin Kelley no tenía activado el Touch ID.

Los agentes del FBI descubrieron que podrían haber aplicado la opción del desbloqueo post mortem. Pero ya era demasiado tarde. Según se estableció, si Kelley hubiera activado el Touch ID, las autoridades lo hubieran hecho con su propia mano dentro de las 48 horas posteriores a su deceso. Pasado ese tiempo, el dispositivo no permite desbloquearse con esa información, sino que se debe ingresar una contraseña personal que –hasta el momento– no lograron descifrar.

Los datos biométricos. ¿Brindan seguridad o no?

Anil Jain, un profesor de informática en la Universidad Estatal de Michigan y experto en tecnología biométrica, contó a ese medio que la tecnología que suma los datos biométricos no es más que la utilización de medidas específicas del cuerpo individual como una forma de confirmar la identidad. Por lo que no es limitante si el dedo, la cara o el ojo, corresponde a una personas viva o muerta, siempre que esté en condiciones óptimas de conversación. 

"Todo dependiendo de cuán descompuesto esta el cuerpo (...). Un cuerpo podrido cambia de forma, incluidos las huellas digitales", dijo y explicó que también depende dónde y cómo se encontró el cadáver. "Las partes del cuerpo debajo del agua y en un clima muy caliente se descompondrán mucho más rápido", sostuvo. 

MÁS INVESTIGACIONES

Otro estudio realizado en 2016 por el Laboratorio Nacional de Oak Ridge ya había anticipado que los datos biométricos de iris y huellas dactilares podrían obtenerse de los cuerpos hasta cuatro días después de la muerte en temporadas más cálidas y hasta 50 días en invierno. 

Los dedos podrían recrearse con moldes.

Pero en caso de deterioro, fueron más lejos aún. Con la construcción de un mapa digital específico de las crestas y los valles del dedo pudieron armar un molde, como del estilo dental, y reproducir patrones de impresión exactos y usarlos para abrir teléfonos. 

Para ello, los investigadores imprimieron un dedo de un estudiante vivo. Colocaron silicona conductiva dentro de un molde para hacer yeso. Sin problemas, lograron acceder a dispositivo de la misma manera que el usuario real.

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