Menu Big Bang! News
Bailando 2017

Parálisis, sordera y ceguera: la dura vida del bailarín "bien dotado" de ShowMatch

Maxi Diorio se hizo conocido por bailar en zunga en el programa conducido por Marcelo Tinelli. Pero el joven marplatense tiene detrás una historia de lucha y superación. 

Estás viendo esta nota en: Modo Lectura Rápida

Ver nota completa

Supo bailar con un gran número de figuras en el certamen más famoso del país. A su lado, pasaron artistas como Gladys Florimonte, Karina Jelinek, la sueca Alexandra Larsson y María Fernanda Callejón, entre otros.

Sin ir más lejos, este año acompañó en el Bailando 2017 a Mariela "Mimi", la novia de El Tirri. Pero Maximiliano Diorio no solo ganó gran popularidad por su destreza en la pista, sino también por su corpulencia y su fama de ser “muy bien dotado”.

El drama de Maxi Diorio. 

Pero además de haber sido bautizado como el bailarín que más centímetros tiene en su masculinidad por el propio Marcelo Tinelli, Diorio tiene una vida de lucha y superación, que muy pocos saben y que este jueves dio a conocer. Según contó en su visita por Tardes nuestras, el ciclo de KZO, cuando le dijeron a la familia que iba a “tener problemas” para caminar.

La masculinidad de Diorio llamó la atención. 

Si bien hoy es bailarín, tuvo que luchar mucho para superar todos los obstáculos que aparecieron apenas comenzó a dar los primeros pasos de vida. “Nací con todos los problemas. Tuve parálisis facial, mal formación en el maxilar, del ojo izquierdo no veo y del oído derecho no escucho”, enumeró el bailarín ante la sorpresa de los presentes.

A su vez, Diorio explicó que también tuvo “problemas en las cervicales” que le imposibilitaban caminar. “A los 20 días de haber nacido me operaron de una hernia. A los seis años me volvieron a operar de lo mismo. Mi vieja las pasó todas conmigo. Además no hay antecedentes en la familia. Mis hermanos salieron perfectos y divinos”, señaló.

Bailó con Karina Jelinek, entre otras.

Según contó, durante los primeros años la familia lo tuvo como en una especie de “cajita de cristal” y recordó que no podía hacer nada por riesgo a lastimarse. “Yo no aceptaba un no como respuesta. Pasé por todos los deportes hasta que a los 16 años empecé en gimnasia. Vi una película de gimnasia aeróbica deportiva, me encantó y dije 'quiero hacer eso'”, detalló.

Y agregó: “Al año empecé a competir, gané los juegos bonaerenses, fui a España a competir, y estuve diez años haciendo eso. Mi idea era vivir en Mar del Plata y tener mi gimnasio”. Sin embargo, su pasión por la gimnasia no prosperó debido a que no le fue muy bien durante el mundial de Japón en 2003: “No quería saber más nada con el deporte”.

Pese a esto, Diorio nunca se rindió y vio en la danza otra salida laboral. “Fue entonces que empecé con el baile, fui de cara dura a un casting del Bailando y quedé”, sentenció. En 2007, apenas puso un pie en la pista, llamó la atención de Marcelo Tinelli. ¿El motivo? “Está muy bien dotado”, se decía. A partir de ahí, y con su buena performance en la pista, claro, se ganó un lugar en el mayor show de la tevé argentina.