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A Perón, Evita y Néstor los quieren hacer desaparecer

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Se les nota el odio de clase. Desde el 10 de diciembre brindan con champán, se abrazan en la City porteña, festejan todas las medidas de Mauricio Macri, al límite de la inconstitucionalidad. Llegaron con la bandera de la República pero hacen todo lo contrario. Van por todo y especialmente van por el peronismo y sus banderas de nacionalismo económico y justicia social. No se conforman sólo con las medidas económicas que benefician a unos pocos, quieren borrar de la faz de la tierra cualquier recuerdo de las figura de Juan Domingo Perón, Evita o Néstor Kirchner.

El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, decidió borrar de un plumazo los billetes con la imagen de Evita, Rosas, el gaucho Rivero (Malvinas) y los futuros billetes de Juan Domingo Perón e Hipólito Yrigoyen, los que serán reemplazos por animales de la fauna nacional. Por su parte, desde la Casa Rosada anunciaron que bajarán el cuadro de Néstor Kirchner colgado en el salón de los Patriotas latinoamericanos.

Estos liberales de pacotilla creen que borrando la imagen de los grandes patriotas la gente los olvidará. No leyeron la historia de los argentinos por lo cual no saben que ya una vez se intentó y se fracasó: el pueblo que tiene memoria y no olvida.

En 1955, la revolución Libertadora firmó el decreto 4.161 donde se prohibía nombrar a Perón, Evita, cantar la Marcha Peronista, poseer fotografías, escudos o libros que los nombrara. No funcionó. La gente resistió la prohibición con ingenio. Tanto las mujeres como los hombres se pegaban un ramito de la flor “No me olvides” sobre la solapa del saco, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia del pueblo peronista. El genial Arturo Jauretche escribió unos versos que decían: “¡No me olvides, no me olvides,/No me olvides!.../Canta el pueblo de Perón./No me olvides sobre el pecho,/no me olvides pegadito al corazón. /Volverán los no me olvides/cada año a florecer. /Con la flor de no me olvides/no olvidando esperaré. /No me olvides, no me olvides./No me olvides,/es la flor del que se fue”.

Nuestro magnífico Charly Garcia escribió: “Los amigos del barrio pueden desaparecer/ los cantores de radio pueden desaparecer/ los que están en los diarios pueden desaparecer/ la persona que amas puede desaparecer./ Los que están en el aire pueden desaparecer en el aire /los que están en la calle pueden desaparecer en la calle. /Los amigos del barrio pueden desaparecer, /pero los dinosaurios van a desaparecer”.

Los Macri, los Sturzenegger, los Prat Gay, los Melconian creen que son la modernidad, los “no grasas”, los no “fanáticos”, los no “militantes”, los no “cabecitas negra”, pero se equivocan. Son los dinosaurios de la Argentina.

En estos momentos difíciles, especialmente en las nuevas generaciones que ingresaron a la política en esta década, es bueno recordar lo que decía Carlos Marx en El 18 Brumario, donde afirmaba que las revoluciones son como un topo. El topo de la Historia. Que a veces desaparece, porque el topo va por debajo de la tierra. Pero nunca aparece para atrás, siempre va para adelante.