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Cada país tiene el Gran Hermano que se merece

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Reglas claves como el aislamiento, la buena convivencia y el cuidado de la casa, ya no son tan importantes, y poco le importan a la producción de Gran Hermano Argentina y a las nuevas generaciones de seguidores del programa.

Atrás quedaron ganadores como Marcelo Corazza o Roberto Parra, que de entrar en un juego actual no durarían ni dos semanas.

El quiebre sin lugar a dudas sucedió en el 2011, cuando la producción habilitó el repechaje para los abandonos voluntarios y Cristian U terminó siendo su propio suplente. Luego vino "la casa de al lado" en la versión 2012 del programa en el que la puerta de salida de la casa se volvió giratoria y la información del exterior paso a ser moneda corriente.

America, al principio del 2015 y con la cabeza fresca del que recién comienza en una labor, intentó volver a las viejas premisas del formato, hasta que la salida voluntaria del favorito, hizo que la historia se repita.

En GH2016 los viejos códigos ya no existen. Un repechaje injustificado a semanas de la final, dos eliminaciones dobles, cinco participantes en la final, Jorge Rial exponiendo a dos concursantes a hablar de situaciones en las que no participó el resto de la casa, la exhibición de imágenes que vulneran el juego y la integridad emocional de algunos, todo  esto, entre cientos de irregularidades que se fueron dando a lo largo de todo el juego, como heladeras trancadas con cadenas y la promoción del juego grupal. Cambios de reglas básicas, no la evolución natural que el programa va teniendo a lo largo de sus ediciones en todo el mundo.

Pero acompañando el poco compromiso de la productora para que Gran Hermano evolucione sanamente, esta el extraño gusto del publico, que solo espera de este programa agresión, pelea y golpes bajos.

No hubo lugar en la final para un Patricio, un pibe de carácter tranquilo, que se enamoró pero siguió siendo fiel a sus amigos, que siempre aportó momentos divertidos al programa sin necesidad de sobreactuar nada, un participante genuino y desprejuiciado 

Tampoco entró Gabriel, el chico común, el fan del programa, que fue diciendo dentro de la casa casi todo lo que los que estamos afuera queríamos decir y no podíamos, siempre con inteligente sentido del humor y gran poder de observación.

Ivana, Yasmila, Leandro, Luifa y Mauricio son los cinco finalistas y todos son merecedores de estar ahí, todos pasaron nominaciones, todos se equivocaron, y todos revirtieron su situación a tiempo para llegar a estas instancias ¿Pero todos fueron protagonistas? 

¿Todos nos hicieron reír y llorar? ¿todos fueron funcionales al programa? ¿Vibraron este desafío? ¿Estuvieron a la altura? ¿te representaron y representaron el espíritu básico de cualquier competencia? ¿A quien sentarías en tu mesa en tu familia? 

Responder estas preguntas pueden acercarte a decidirte por uno, aunque seguramente de cada persona que las responda saldrá un resultado diferente, y esto es lo apasionante de este programa, aunque muchas veces también es un dato preocupante y un triste reflejo de lo que la mayoría siente y de las conductas que los medios masivos aprueban y normalizan.