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La mayoría de los casos de pérdida de visión se podrían evitar con un control anual

En cada etapa de la vida lo que debemos saber para mantener la salud visual

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La vista es uno de los sentidos que más información nos brinda. Descubrimos el mundo a través de ellos. Luego por el aprendizaje escolar y la vida afectiva, laboral y familiar, dependemos de una buena salud visual.

Solemos identificarnos por completo con nuestra experiencia visual y creer que el mundo es como lo vemos. “De hecho, muchas personas que padecen un problema visual no saben que ven mal, y sólo después que se logra corregir se dan cuenta de lo que es ver bien y de cuánto los afectaba”, relata el oftalmólogo Robert Kaufer.

Los controles evitan problemas serios.

De ahí la importancia del control oftalmológico, que si bien es recomendable que sea anual, tiene sus particularidades en cada etapa de la vida. “Una vez descartado todo tipo de patología hereditaria, que es lo primero que se indaga en cada paciente a cualquier edad, se tiene en cuenta un ciclo, que va desde la etapa de plasticidad ocular, cuando el ojo aprende a ver en los primeros 6 años de vida, hasta cierta pérdida natural de funciones que sufre el ojo como cualquier otro tejido”, explica el Dr. Kaufer, (M.N. 83.878 / M.P. 445.193-4), especialista en Cirugía Oftalmológica y Director Médico de Kaufer Clínica de Ojos.-

“Un examen ocular de rutina no sólo ayuda a detectar cualquier problema con su visión, sino que también puede comprobar si hay más problemas de salud en general y una amplia gama de condiciones que pueden conducir a la pérdida de visión si no se trata a tiempo. Increíblemente, la mayoría de los casos de pérdida de visión se puede prevenir”, asegura el especialista.

A partir de este concepto el Dr. Robert Kaufer describió, junto a su equipo, las particularidades del control a cada edad para garantizar la salud visual. Al nacer El desarrollo visual infantil se va modificando, a diferencia del adulto, por crecimiento y maduración.

Los niños deben ser controlados para comenzar la primaria.

El examen de retina o fondo de ojo a todos los recién nacidos, permite detectar cualquier obstáculo que impida la formación de imágenes nítidas en el ojo, ya sea cataratas congénitas, persistencia de vítreo primario, u otras patologías que son en realidad muy poco frecuentes. En el caso de glaucoma, por ejemplo, lo encontramos en 1 de cada 10000, pero requieren intervención inmediata.

En los niños prematuros, la ley establece el control oftalmológico, ya que pueden sufrir una alteración en el desarrollo de la vascularización normal de la retina que si no es pesquisada y tratada a tiempo puede llevar a la ceguera.

Entre los 6 meses y un año 

Se pueden evaluar la fijación, movimiento y seguimiento de la mirada y detectar precozmente un posible estrabismo.

Ingresó escolar

La posibilidad de detectar afecciones graves va cediendo al paso de diagnóstico de patologías refractivas: miopía, astigmatismo e hipermetropía. Hoy en día casi todas las escuelas primarias piden el examen oftalmológico como requisito para el ingreso y muchos chicos necesitan anteojos desde el jardín de infantes.

40 años

Se instala la presbicia, con dificultad para “switchear” la visión de objetos lejanos y cercanos, “y nos toca a todos en mayor o menor medida, porque el ojo por razones fisiológicas empieza a perder esa elasticidad que le permite al cristalino hacer foco”, explica el Dr. Kaufer. Afortunadamente, hay una enorme variedad de soluciones posibles. Las lentes intraoculares son las más modernas y evolucionaron mucho en los últimos 5 años, “aunque no son para todo el mundo, y cada paciente requiere una solución particular”.

Y salvo antecedentes familiares que obliguen a hacerlo antes, hay que prestar más atención a la presión ocular para prevenir el glaucoma. “No da ningún tipo de síntoma, por eso se lo denomina “el ladrón silencionso de la visión”. Y cuando el paciente advierte que perdió visión ya es tarde, porque el daño del nervio óptico después de años de exceso de presión es irreversible”, advierte el especialista. La prevalencia de glaucoma varía muchísimo en la población, pero aumenta con la edad y es la primera causa de ceguera irreversible en el mundo; en la enorme mayoría de los casos se puede prevenir con un tratamiento permanente en base a gotas.

Ver bien.

50 años

Una multiplicidad de factores (alimentarios, ambientales, el estrés y también hormonales ha hecho que en los últimos años, especialmente en las mujeres, sea cada vez más frecuente la falta de lubricación ocular u ojo seco. No solamente es molesto para quienes lo sufren, sino que además causa problemas de visión, y puede provocar lesiones en la superficie ocular. “La suplementación dietaria con omega-3 suele ayudar mucho a quien lo padece”, asegura Kaufer.

60 años

Normalmente el cristalino o lente natural del ojo sufre algún grado de opacificación con los años: son las cataratas, que van enturbiando la visión muchas veces sin que el paciente lo advierta, y pueden llevarlo a la ceguera. A los 80, la mitad de las personas las tiene, pero a los 60 ya es frecuente advertirlas en el examen médico, y una pronta solución –quirúrgica– mejora la calidad de vida de forma drástica. Los traumatismos oculares y el uso prolongado de corticoides pueden ser predisponentes para que aparezcan a edad más temprana. “En la cirugía de cataratas se extrae el cristalino de su cápsula y se coloca en su lugar una lente intraocular –explica el Dr. Kaufer–. Hay diferentes tecnologías y técnicas y diferentes tipos de lentes, que además de las cataratas permiten corregir en la misma intervención otras dificultades visuales”. La experiencia del médico, las necesidades y preferencias del paciente y las tecnologías de medición permitirán determinar la solución más adecuada al caso.

70 años en adelante

Un 5% de las personas de esta edad empiezan a presentar degeneración macular, por lo que una parte fundamental del examen en personas de edad avanzada es la inspección de la retina (fondo de ojo). Independientemente de los factores genéticos que influyen en su aparición, la radiación ultravioleta del sol es un factor decisivo: “La protección contra la radiación UV debe ser constante: en países como Australia, los niños salen al recreo con anteojos”, resume el Dr. Kaufer.