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Mentes condicionadas / Acciones dependientes

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Nos urge un cambio de mentalidad. 

El estigma del no puedo,  el conformismo, la no profundización en lo que nos acontece, ha perpetuado un facilismo y creado patrones de conductas producto de limitaciones en el pensar y accionar. 

Una mente que viene estando expuesta a mensajes que refuerzan condiciones de imposibilidad, debilidad, dificultad, sometida reiteradamente a experiencias con resultados adversos,  a recibir u obtener beneficios sin que esto sea la retribución de un esfuerzo consciente producto de una preparación y del propio trabajo, solo puede crear dependencia y dudosamente podrá concebir elementos de valor que proporcionen nuevas condiciones.

Esto aplica a cualquier aspecto y en distintos escenarios de la vida. Tamizar los deseos en función de satisfacer necesidades de forma inmediata, procurando solventar fácilmente, sin un agregado de determinación y perseverancia sobre el objetivo o meta, genera necesariamente individuos incapaces de tomar decisiones por sí mismos y limitados en su accionar hacia caminos distintos. Son los acostumbrados a cualquier precio, en mantener fanáticamente su situación. 

Más allá de un velo ilusorio en la búsqueda de que otros se responsabilicen por lo que ellos no están dispuestos a asumir, tratan de escapar a la persecución que impone el concepto de una cultura de perdedores y ganadores, cuando en realidad no solo pierden, sino que en ese transitar empeñan a niveles inimaginables lo más preciado que posee el ser humano, su integridad y la capacidad de construir grandes cosas, en beneficio propio y de su entorno. 

Ante avances inherentes a los nuevos tiempos, estos patrones de conductas dependientes, se desvían cada vez más en su necesidad de satisfacer, alejándose de principios y valores que una sociedad requiere para su funcionamiento, sustentado por el temor, la inseguridad, la pasividad y la tan ambicionada estabilidad. La disposición a no cuestionar la comodidad y  evadiendo a toda costa los inevitables cambios que hacen tambalear las estructuras más sólidas. Una tendencia anti hábito, ausente de un sentido de prosperidad integral sustitutiva de la dependencia y que procure en el individuo apertura y disposición voluntaria para transformar su situación  abandonando el escapismo. 

Si insistimos en no abordar los aspectos inconscientes que sustentan estas dinámicas torcidas y acondicionadoras, difícilmente se construya una sociedad compuesta por individuos que crean y confíen en su propia capacidad productiva y generadora. Continuaremos incentivando una mentalidad de esclavitud, temerosa y aceptadora de migajas, ya que cualquier cambio pondrá en crisis su sistema de creencias prefiriendo permanecer antes que tomar acción en otra dirección. 

Reformar esta situación pasará entonces por incentivar el propósito personal y un proyecto vital que sea el reflejo de talentos propios.