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Privilegio de pocos

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“Corre!”, “Mete!”, “Reventá”. El fútbol argentino se cansó de escuchar esas frases en los últimos años. Es que pareciera ser que de esa forma se ganan los partidos, equivocadamente, con la farsa de que “no sirve salir jugando por abajo”, que es “arriesgado”. Justifican tanta mentira con que solo el Barcelona puede hacerlo, si son todos fenómenos allá. “Acá no se puede hacer eso”, argumentan, sin vergüenza la mayoría.

Pero un hombre, acompañado por un plantel que creyó en su propuesta, rompió con ese discurso mezquino. Ese señor es Eduardo Coudet, y ese plantel es el de Rosario Central. Cuando llegó, en silencio con la cabeza gacha, nadie se imaginaba todo lo que iba a hacer. Gracias a él, el fútbol de Primera División volvió a ser entretenido, buscando en la agenda del fin de semana cuando iba a jugar el “Canalla”. Claro está, es el único equipo que juega bien hoy en día acá, lamentablemente. Tiene ideas claras, frescas, que le dan un aire de renovación al fútbol de nuestro país. Con esa valentía necesaria, cambio la cabeza del equipo, les hizo creer que se podía jugar bien. Y lo logró. A pesar de no haber cosechado títulos (que merecía adjudicarse, pero como dice Bielsa, “la injusticia es muy común”), no deja dudas en que es el mejor equipo por escándalo que tenemos, del cual nos deberíamos sentir orgullosos.

Envidia es lo que nos surge a los que no somos de Central, ya que tienen el privilegio de tener un equipo del cual se sienten representados, que les da alegría y una enorme felicidad de ver. Me imagino la satisfacción que deben sentir domingo tras domingo, y me surge dicha envidia, que es sana por supuesto. Lo Celso, Cervi, Pinola, Donatti, Aguirre, Ruben, Larrondo, Musto. Es probable que me olvide de algún jugador, todos son fundamentales y pasan por un gran nivel. El gran fútbol que practican les sale de manera automática, les es común. Pienso que el plantel disfruta cada vez que sale a la cancha. Se debería copiar lo que hace Coudet, tiene que ser un ejemplo para los que aniquilan el buen fútbol.

Hay cosas que son más importantes que solo conseguir campeonatos, y eso es lo que te genera el Central del ‘Chacho’. Rezo para que su gran andar se prolongue por mucho tiempo más, aunque acá es complicado porque cuando un jugador se destaca, a los seis meses se va a jugar afuera y no se los puede retener. Ya ha pasado con el River campeón de la Sudamericana 2014, se fue desarmando hasta pasar a ser un equipo más del montón.

Las verdades en el fútbol no las tiene nadie, pero hay algunos que están más autorizados al éxito, y ese es Central.