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Quiénes eran los Puccio, la familia en la que se basa El clan, la nueva película de Pablo Trapero

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Se inspiró en la historia real de un grupo de secuestradores que asesinó a varias personas en la década del 80 Los Puccio, una familia que vivía en San Isidro, tenían un local de artículos de deportes náuticos en la planta baja de su vivienda, ubicada en Martín y Omar al 500. También eran dueños de un bar que funcionaba en el edificio de al lado. A Arquímedes, jefe de la familia, se lo veía permanentemente barriendo la vereda, a cualquier hora. La suya y la del frente. Le decían "el loco de la escoba".

Pero esa conducta aparentemente inocente ocultaba algo que saldría a la luz años más tarde: el verdadero negocio de los Puccio eran los secuestros extorsivos. Arquímedes, un contador público que llegó a ser vicecónsul, barría para tapar los ruidos que provenían del sótano en donde retenían a sus víctimas.

LOS SECUESTROS

El 22 de julio de 1982 Ricardo Manoukian, de 23 años, desapareció sin dejar rastros. Poco después su familia recibió un pedido de rescate de US$ 250.000, que pagaron con la esperanza de recuperar al joven con vida. Sin embargo, y a pesar del pago, Manoukian fue asesinado el 30 de julio de ese mismo año de tres disparos en la cabeza.La víctima era conocida de Alejandro Puccio, uno de los 5 hijos del matrimonio de Arquímedes con Epifanía Angeles Calvo, quien era un renombrado jugador del Club Atlético San Isidro (CASI).

No pasó ni un año antes de que tuviera lugar otro hecho similar y en el mismo entorno. El 5 de mayo de 1983 Eduardo Aulet, ingeniero y también jugador del CASI, fue secuestrado cuando iba en auto al trabajo. Su familia pagó el rescate, esta vez de US$ 150.000. Aulet fue asesinado y su cuerpo fue hallado cuatro años después.

En junio de 1984, el empresario Emilio Naum detuvo su vehículo al ver que Arquímedes le hacía señas, sin sospechar que intentaban secuestrarlo. Pero Naum ni siquiera llegó a ser capturado, porque al darse cuenta de lo que sucedía, intentó resistirse y fue asesinado de un balazo.

Durante todo este tiempo no había pistas que vincularan a los Puccio con los asesinatos. Arquímedes había sido acusado de secuestrar a un empresario de Bonafide en 1973, pero fue sobreseído por falta de pruebas. Y ya para la década del 80 ese antecedente parecía haber sido olvidado, o era tal vez desconocido para sus  vecinos.