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La historia del humilde equipo “chico” que no paró de crecer

Se fundó a partir de dos equipos de Brasil. Superó una fuerte crisis económica e institucional y en una década subió tres categorías y alcanzó la final de la Copa Sudamericana. 

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El trágico final que tuvieron los futbolistas, cuerpo técnico y periodistas del Chapecoense conmovió a todo el mundo. Sin importan de quién se tratara, miles de personas le brindaron su apoyo a las familias de estos “guerreros” que supieron sortear todo tipo de obstáculos y que, de repente, el destino le puso punto final a su gran ilusión: la copa Sudamericana.

El plantel que alcanzó la final de la Sudamericana. 

Esta proeza comenzó a forjarse hace tan solo 43 años -el club con sede en la ciudad de Chapecó, en la zona oeste del estado de Santa Catarina se fundó el 14 de mayo de 1973. La institución es la fusión entre el Atlético de Chapecó e Independiente Futebul Clube. La razón no fue otra que la de superar una crisis deportiva e institucional de la región.

Y vaya que la cumplieron con creces. Vale aclarar que este municipio de Brasil es uno de los menos futboleros a nivel mundial. Es que solo tenía clubes de la talla del Atlético Clube Chapecó, Independente Futebol Clube, Grêmio Esportivo Comercial y Guairacá Futebol Clube. Para que este deporte no terminará extinto en la zona, nació el Chapecoense.

La hinchada del Chapecoense alentando al equipo en 2009. 

El equipo no tardó en convertirse en toda una potencia en Santa Catarina. A 4 años de su fundación celebró su primer título y daba un indicio a lo que sería este club en los próximos años. Pero para forjar un grupo de luchadores, primero hay que sortear difíciles obstáculos. Fue así que el club estuvo al borde de la desaparición en el año 2003.

Si, este club que estuvo a punto de ganar la Copa Sudamericana tuvo que reinventarse producto de una fuerte crisis hace tan solo 13 años. Para salir de la cornisa, cambió su nombre y evitó la desaparición de la institución. De esta manera, comenzó la reconstrucción que terminó con la conquista de la Copa Santa Catarina en 2006.

Ese título fue sin dudas la joya de la corona, aquella que le permitió al Chapecoense creer y comenzar a subir posiciones. Durante los próximos años no hizo más que subir y subir. Entre 2007 y 2009 ganó tres veces más la Copa Santa Catarina y ascendió a la Serie C. Entre 2010 y 2012 consiguió otros cuatro títulos y alcanzó la Serie B.

Todo aprecia un sueño. En nueve años, el club pasó de la casi desaparición a lograr subir a la segunda categoría del futbol de Brasil. Pero todavía había más sorpresas. Cuando cumplió 40 años, allá por el 2013, El Chapecoense volvió después de 35 años a jugar en la Serie A Campeonato Brasileño, el club ya había llegado hacia fines de los 70.

Así fue que el equipo de color verde  se convirtió en la “cenicienta” de Brasil, imponiéndose contra equipos de mayor talla a nivel mundial como River, Independiente y San Lorenzo. Fue el año pasado cuando el Chapecoense superó al conjunto Millonario –que venía de ser campeón en la Libertadores- en los cuartos de final de la copa Sudamericana.

Pese a esto, quedó eliminado contra los dirigidos por Marcelo Gallardo

Aquello fue una proeza de la que se habló en todo el mundo y que fue superada un año después en la misma competición. El equipo de Brasil eliminó a Independiente en los octavos de final, superó al Junior de Barranquilla colombiano en los cuartos de final y dejó sin chances a San Lorenzo en semifinales. Un logro impresionante para un equipo joven.

Solo le restaba con ganarle a Atlético Nacional de Medellín –actual campeón de la Libertadores- en la final, para lograrse ubicar en el lugar por el que tanto luchó, lo que también le daría la oportunidad de participar en el máximo torneo del continente.

No eran los favoritos, pero una vez más viajaban ilusionados a Colombia. No eran grandes jugadores, ni grandes candidatos, pero tenían un amor propio digno de elogiar que se les fue arrebatado este 28 de noviembre de 2016 por un capricho del destino.