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Deportes ¿Juego sucio o picardía?

Show de provocaciones y reacciones del fútbol mundial

El dedo que el chileno Gonzalo Jara le introdujo en el ano al uruguayo Edinson Cavani fue una provocación “exitosa”: El delantero reaccionó y lo echaron. Pero estas prácticas antideportivas para “sacar” al rival no son novedad ell fútbol. Mirá una antología y descubrí al “experto”

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Aunque negado por sus protagonistas, el mito asegura que los jugadores del Estudiantes de Osvaldo Zubeldía ingresaban a la cancha con alfileres para pinchar a sus rivales y amedrentarlos.

Américo Rubén “Tolo” Gallego se había dejado larga la uña del dedo meñique. Con ese dedo arañaba, pinchaba y cortaba a sus rivales, tanto que no lo querían ni encarar.

En el partido entre Uruguay y Chile por los cuartos de final de la Copa América, el local Gonzalo Jara buscó otra provocación igual de “efectiva”: le introdujo un dedo en el ano a la figura uruguaya, Edinson Cavani, que reaccionó y fue expulsado del partido. 

Pero no es la primera vez que “Jarita” provoca a sus rivales con maniobras eróticas. Contra el mismo rival le manoteó los genitales a Luis Suárez, quien -rápido de reflejos- le metió un cross de derecha.

El mismo método había utilizado el mediocampista de Banfield Fabián Santa Cruz con Juan Román Riquelme, pero con una reacción más vehemente de parte del creativo volante de Boca, quien le tiró un manotazo que impactó de lleno en la cara del jugador del Taladro.

Era un partido mediocre entre Valladolid y Real Madrid. Pero sucedería algo que pasaría a la historia. “El Pibe” Carlos Valderrama, ícono del fútbol colombiano, y Michel, una de las figuras del fútbol español, cruzaron miradas en un córner. Y el ibérico comenzó a manosearle las partes íntimas, en un episodio que marcaría a fuego su carrera.

Unos 20 años más tarde, mismos rivales, distintos nombres propios. En esta ocasión, Arzo, del Valladolid, le hizo un “piquete de culo” (así lo llamó la prensa española) a Guti, uno de los niños dorados de la cantera madridista.

Quizás la provocación que más repercusión tuvo en la historia del fútbol haya sido la de Marco Materazzi a Zinedine Zidane en la final del Mundial de Alemania 2006, que desembocó en un furibundo cabezazo en medio del pecho de parte del francés y tarjeta roja que le sacó el árbitro argentino Horacio Elizondo.


Hay jugadores abonados a las provocaciones. Daniel Osvaldo es uno de ellos. Atacó a Carlos Sánchez con un golpe bajo: se hizo eco del rumor mal intencionado que decía que Fernando Cavenaghi había intimado con su esposa. También le dio pasto a Leandro Desábato, un viejo lobo de mar a la hora de las peleas. Se lee clarito: “Comé pasto, burro”. 


​Picardía en el fútbol sobra. Anécdotas hay por doquier. Pero el rey de la chicana y la provocación verbal es -sin duda- el Mellizo Guillermo Barros Schelotto. De chamuyo hasta hizo expulsar a un rival en una final. Aquí, un complilado de su divertido historial.