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Comprar un “cachito” de helicóptero, una opción que eligen empresarios y futbolistas

Ventus Flights, es una compañía argentina que ya ofrece el servicio de “fractional owership”, por el cual cual varias personas, incluso sin relación entre sí, se convierten en dueños, “socios” en la propiedad de una aeronave.

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Señores y señoras de dinero que se transportan en helicóptero para evitar todo tipo de inconvenientes -tránsito, cuestiones de seguridad y siguen las firmas-, y por comodidad, claro, es un clásico en el primer mundo.

Helicoptero
Ventus Flights es la nueva compañía aérea local.

La aviación ejecutiva global mueve unos US$ 25.000 millones por año. En la Argentina, con un mercado reducido, pero en crecimiento, hay unos 300 helicópteros privados y poco menos de 3.000 aviones (incluye todos, también los que se usan para fumigar campos, por caso). La característica local es que esas naves pertenecen a una sola persona, o empresa.

En el mundo es muy común el sistema llamado “fractional owership”, por medio del cual varias personas, incluso sin relación entre sí, se convierten en dueños, “socios” en la propiedad de esas naves. La idea la inauguró Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo y gurú de las finanzas, en 1985, cuando fundó NetJets. El concepto es simple: sos dueño de un “cachito”, lo usás cuando querés.

Ventus Flight
La compañía planea llegar a tener 20 aeronaves en 5 años.

En la Argentina, esa propiedad fraccionada no estaba permitida hasta muy hace poco. Cambios en la ley de fideicomisos hicieron posible la aparición de Ventus Flights, una compañía que ya ofrece el servicio de “fractional ownership”.

“El éxito del sistema radica en que este tipo de máquinas tiene mucho costo ocioso y un elevado costo de mantenimiento. Esta implementación ayuda a reducir esos costos y volar como dueños”, detalla Sebastián Chicou, CEO y uno de los fundadores de Ventus Flights. Este ex piloto de Aerolíneas ya había incursionado en el negocio de la aviación privada local con Patagonia Chopper.

Los clientes potenciales de este negocio son empresas, pero también profesionales. Los futbolistas exitosos, sobre todo los que juegan en Europa, son otro de los targets. Varios jugadores de la Selección, por caso, ya está en tratativas para adquirir un helicóptero con esta modalidad. ¿Otro ejemplo? Un joven empresario dueño de una cadena con locales en buena parte del país. Desde Ventus prefieren no dar los nombres propios de sus primeros 9 clientes.

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Acceder a un helicóptero requiere un pago inicial de US$ 75.000.

Los costos son altos, pero no tanto como comprar una aeronave. Para tener un helicóptero hay que desembolsar una base de US$ 750.000, lo mismo que un avión “chico”. De ahí, para arriba.  

Con un único e inicial pago de US$ 75.000 los clientes de Ventus accede a un cuarto de un helicóptero, por ejemplo. Así, el dueño comienza a ser parte del fideicomiso que es dueño de la nave. Es decir, sólo es responsable de su parte de propiedad y del uso que el haga mientras está en su poder. Dispone de 60 horas anuales para volar.

Luego, se pagan unos US$ 900 mensuales de “expensas” (hangaraje, seguros y administración de la aeronave), US$ 800 trimestrales de reserva de mantenimiento, y unos US$ 310 por hora de vuelo (piloto y combustible) mucho más económico que el precio por hora para alquilar un helicóptero: unos US$ 1.350.

La hora del fiduciante (para descontar gastos) se vende en US$ 800 de los cuales Ventus retiene el 20% y el 80% se disminuyen los gastos fijos.

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También se pagan US$ 1500 de expensas y US$ 300 por hora de vuelo.

Por el momento, Ventus tiene un avión Cirrus SR22 GTS y un helicóptero Bell 206 Jetranger. El plan es llegar a 20 máquinas en cinco años.

Además, la compañía asegura disponibilidad permanente. Si dos “dueños” se solapan en un pedido del vehículo, un sistema de clering con otros dueños y empresas les permite cubrir el faltante de nave. También se puede elegir las aeronaves según el destino: si uno es “dueño” de un helicóptero pero tiene que volar a un lugar en el que es mejor llegar en un avión chico, puede optar por cambiar de aeronave.

Sólo hay que avisar 24 horas antes, y listo, a volar.