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Dólar va, dólar viene: las reservas tras el pago del Boden 2015

El Gobierno sólo recuperó el 11 por ciento de los dólares que debió utilizar de las reservas para cancelar la denominada “deuda Néstor”.

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El balance dio negativo. Por cada diez dólares que el Gobierno desembolsó el lunes por el pago del Boden 2015, sólo reingresó uno a las arcas del Banco Central. La estrategia de Axel Kicillof de emitir nueva deuda (Bonar 2020) recuperó el 11 por ciento de las reservas internacionales utilizadas al comienzo de la semana.

La cancelación del Boden 2015, la deuda que emitió Néstor Kirchner en 2005, tuvo un fuerte impacto en el capital financiero nacional y representó una baja del 15 por ciento en las reservas del BCRA. De esta manera, los activos de la entidad presidida por Alejandro Vanoli pasaron de los US$ 32.454 millones a los US$ 27.715 millones, el mismo nivel alcanzado el 6 de octubre de 2014.

“Lo que se pretendía en esta oportunidad eran 500 millones de dólares -detalló Aníbal Fernández-. Bueno, se llegó a 669, que es más de lo que se esperaba

El anuncio de la nueva emisión del Bonar 2020 del viernes pasado tenía como objetivo que los prestamistas que el lunes canjearon sus láminas reinvirtieran sus ganancias en las arcas del Estado. Con esta estrategia, el ministro de Economía esperaba conseguir cerca de US$ 1.500 millones y, para lograrlo, mejoró la oferta del bono: elevó a ocho por ciento el interés anual. Sin embargo, los ahorristas no se vieron tentados y Kicillof sólo recuperó US$ 669 millones.

¿Sin reservas?

Pese a que la intención era recapitalizar más de mil millones, el jefe de Gabinete negó los trascendidos y aseguró que la intención era, en principio, recuperar la mitad de dicho capital. “Lo que se pretendía en esta oportunidad eran 500 millones de dólares. Bueno, se llegó a 669, que es más de lo que se esperaba”, precisó Aníbal Fernández.

 Kicillof dijo que el nuevo bono lo ofrecen a pedido de los inversionistas.

El lunes, horas después del pago de la deuda y del anuncio de la nueva emisión, Kicillof se anticipaba en diálogo con Radio del Plata a la respuesta del mercado y advertía: “No proponemos un canje. El nuevo bono lo ofrecemos a pedido de los inversionistas”.

La preocupación del Gobierno se centra hoy en el nivel de reservas con el que llegará a diciembre, cuyo estimado real (es decir: aquel que puede ser utilizado) sumaría US$ 4.224 millones. Es que de los US$ 27.713 millones actuales, sólo el 15.24 por ciento representa un capital de liquidación inmediata.

Del total, US$ 10.000 millones pertenecen al swap -intercambio de monedas- con China; US$ 8.000 millones a encajes de ahorristas y empresas, y US$ 2.000 millones del Banco Nación Fideicomiso, a la espera de un fallo favorable de la Justicia de los Estados Unidos para los fondos buitre. En definitiva, son US$ 20.000 millones que, de alguna u otra forma se liquidarán, es decir, no se pueden utilizar.

Pero los números se achicarán aún más. En los últimos tres meses del año, el Gobierno deberá hacer frente al pago de otros US$ 1.661 millones  para acreedores locales y extranjeros. Y, como si fuera poco, en el Presupuesto 2016 se establece que el próximo Gobierno podrá usar US$ 6.525 millones de las reservas, US$2.301 por encima de lo que recibiría la nueva gestión.