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El regreso al FMI: de la auditoría clave a las proyecciones negativas

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El regreso al FMI: de la auditoría clave a las proyecciones negativas

Macri anunció hoy en el Foro la intención del Gobierno de normalizar la relación con el Fondo Monetario Internacional. Qué contempla la polémica cláusula IV del organismo. Las expectativas del FMI sobre la economía argentina en 2016.

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El presidente Mauricio Macri y el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, están convencidos: la Argentina no necesita “ocultar” los datos de su economía. Y, ante cientos de representantes empresariales, entre ellos, los principales bancos del mundo, el Gobierno aseguró que trabajará para normalizar la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En busca de inversiones, el presidente Macri prometió normalizar la relación con el FMI.

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, quien acompañó al presidente en la disertación, adelantó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) podrá aplicar la cláusula IV a la economía argentina: “Decidimos publicar las evaluaciones que ha realizado el FMI”. Es más: el presidente afirmó que Cambiemos no ocultará información como lo hiciera el kirchnerismo.

La cláusula IV del FMI no es ni más ni menos que una de las que más generó polémica en los tiempos del kirchnerismo: el derecho del organismo de auditar o revisar la economía de un país miembro.

Las reglas del FMI

En su Convenio Constitutivo, el FMI establece que “los países miembros proporcionarán la información necesaria para ejercer esa supervisión y, a solicitud del fondo, le consultarán sobre sus políticas de tipo de cambio”. El cumplimiento de esta obligación es importante para que los países puedan acceder al crédito internacional, uno de los objetivos del equipo económico de Cambiemos.

El FMI, con su directora Christine Lagarde, ha aconsejado siempre ajuste fiscal para la Argentina.
  • “El país miembro proporcionará la información necesaria para que el fondo pueda ejercer esa supervisión”.
  • “El FMI podrá consultar a sus integrantes sobre sus políticas de tipo de cambio aplicadas”.
  • “El país miembro trabajará por la estabilidad de precios”.
  • “Evitará manipular los tipos de cambio para que la balanza de pagos se pueda ajustar normalmente”.
  • “Seguirá políticas cambiarias compatibles para lograr dichos objetivos”.
  • “El FMI vigilará a cada país miembro para que cumplan con sus obligaciones enumeradas en el convenio”.

Para evitar estas imposiciones, el ex presidente Néstor Kirchner canceló en 2005 la deuda de casi US$ 10.000 millones (pago al contado con reservas) para que el FMI no pudiera “aconsejar” medidas económicas tendientes a “corregir” los desfasajes macroeconómico. De ahí que el kirchnerismo interviniera en 2007 el Indec para cambiar la metodología que mide la inflación.

Más de diez años después, el nuevo presidente, Mauricio Macri, intentará dar un giro de 180° a la posición kirchnerista frente al FMI. Para esto, el Gobierno deberá establecer, como siempre condicionó el fondo, metas periódicas (trimestrales o semestrales), para reducir, entre otras cosas, el déficit fiscal, el gasto público y la inflación. De hecho, en sus primer mes en la Casa Rosada, Mauricio Macri ya comenzó a hacerlo.

Entonces, mientras el Gobierno trabaja para normalizar la relación, el FMI publicó hoy su informe económico 2016 para el mundo. Si bien había estimado en 2015 que el país caería 0,8 % del PBI en 2016, el fondo corrigió su análisis: “Las medidas significativas del gobierno argentino provocarán una recesión del 1% para 2016, pero generaran perspectivas de crecimiento a mediano plazo”.