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Las claves para entender la economía después de Cristina

Crecimiento, inflación y tipo de cambio no son las únicas variables económicas que condicionarán la vida de los argentinos en 2016. Los “superávits gemelos” permitirán destinar más recursos para asistencia social y gastos de la deuda pública. El mensaje de Axel Kicillof para el próximo ministro de Economía.

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El ministro de Economía, Axel Kicillof, sorprendió al anunciar que el país terminará este año creciendo al 2,3 % y que en 2016 lo hará al 3 %. Si bien el crecimiento a “tasas chinas” quedó atrás, Argentina volvería a crecer luego de un 2014 casi nulo: el país creció en 2014 sólo 0,5 %.

Sin embargo, las consultoras privadas contradicen los datos del aun intervenido Indec. El consumo de los hogares representa el 65 % de la economía argentina. Por eso, para que el PBI realmente crezca, los trabajadores primero deben ganarle a la inflación.

Para abajo: inflación 

La inflación continuaría desacelerándose, pasando del 23,9 % en 2014 al 15,4 % en 2015 y 14,5 % en 2016.

La variación de precios seguiría en 2016 su camino decreciente: descendería hasta el 14,5 % mientras que este año cerraría en 15,4 %. En el primer año del Índice de Precios al Consumidor Nacional Urbano (IPCNu), legitimado por el FMI, la inflación había alcanzado el 23,9 % en 2014. Más allá de las diferencias con las mediciones privadas del “Índice Congreso”, todos coinciden en que la inflación se ha desacelerado en los últimos años. Este es el primer paso para que los trabajadores puedan recuperar su poder adquisitivo.

Para arriba: tipo de cambio

El ministro de Economía proyectó un dólar promedio de $ 10,60 para terminar en diciembre 2016 en $ 11,20.

El dólar es la variable que en la Argentina condiciona a todas las demás. Por eso, es noticia todos los días. El ministro de Economía adelantó ayer que la divisa estadounidense promediaría el próximo año en $ 10,60 para llegar a diciembre 2016 en $ 11,20. Si bien el “círculo rojo”, es decir, el establishment económico continuará presionando por una devaluación del 28 % para “trabajar” con un dólar a $ 12, lo cierto es que el Gobierno reconoció en el presupuesto un ajuste cambiario (desde hoy hasta diciembre 2016) del 19,46 %.

Si bien una posible devaluación reactiva las economías regionales (los exportadores reciben la misma cantidad de dólares del exterior, pero cambiarlos por más pesos en el país) también es cierto que puede disparar los precios locales. La clave, entonces, es que una hipotética devaluación sea acompañada por una “batería de medidas” para proteger el mercado interno.

No hay “fin de ciclo” para los “superávits gemelos”

 

Los “superávits gemelos” hicieron posible que el gobierno de Néstor Kirchner creciera a “tasas chinas”.

El superávit fiscal primario es la diferencia entre los ingresos y egresos del Estado nacional antes de considerar los pagos de la deuda pública. Según el ministro de Economía, 2016 sería un año equilibrado: saldo favorable del 0,09 %.

Por su parte, también estimó un superávit comercial de US$ 4.040 millones: exportaciones por US$ 65.717 millones e importaciones por US$ 61.677 millones. La balanza comercial cerró 2014 en US$ 6.653 millones y lo haría este año en US$ 2.725 millones. Estos dólares genuinos son vitales para el “desendeudamiento” a través de las reservas internacionales del Banco Central.

Además, el próximo gobierno recibiría “superávits gemelos” (fiscal y comercial), la clave del kirchnerismo en tiempos de Néstor Kirchner para crecer a “tasas chinas” de entre 8 y 10 %.

Sin reservas

Las reservas internacionales cerrarían 2015 en US$ 30.000 millones por el pago del Boden 2015.

El próximo presidente podrá hacer frente en su primer año de gestión a deudas por US$ 6.525 millones a través de las reservas internacionales del Banco Central. De la misma forma, Cristina Kirchner cancelará el 5 de octubre el Boden 2015 por US$ 6.300 millones, aunque las reservas “sólo” se resentirían en US$ 3.000 millones porque el resto son acreencias de organismos públicos.

El Banco Central podría cerrar el 2015 con US$ 30.000 millones. Por eso, el superávit comercial del próximo año es vital para poder fortalecer las reservas a la vez que cumplir con los compromisos externos.

¿”Yuyito” o “viento de cola”?

El complejo sojero representa el 25 % de las exportaciones totales, es decir, del ingreso de los dólares genuinos.

Según el presupuesto, la soja recuperaría en 2016 su valor de comienzos de 2015: pasaría de los actuales US$ 326 a los US$ 375 por tonelada. El complejo sojero representa el 25,39 % de las exportaciones totales. De esta manera, la lluvia de “sojadólares” aliviaría la sequía del Banco Central.

Asignaciones para Todos

Según el Presupuesto 2016, la asistencia social aumentaría 18,4 %, principalmente para la Asignación Universal por Hijo (AUH), por Embarazo y Progresar para trabajadores de entre 18 y 24 años con trabajo informal o desocupado.

El que sale y el que entra

El ministro de Economía, Axel Kicillof, aclaró que el Presupuesto 2016 “no condiciona” al próximo gobierno.

Finalmente, Axel Kicillof adelantó que el próximo Gobierno podrá realizar las modificaciones necesarias que así lo considere.

“Nuestro presupuesto 2016 no condiciona al próximo gobierno: no supone un ajuste ni ningún préstamo del FMI, interpeló Axel Kicillof a los opositores.

El ministro de Economía, quien el 10 de diciembre se convertirá en diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires, no se olvidó de los economistas opositores: “No vendan ni compren espejismos. No hay que realizar medidas tontas porque después de una megadevaluación no quedaría nada en pie”.

Sin embargo, el próximo presidente tendrá un gran desafío: ajustarse al Presupuesto 2016 sin realizar correcciones en las principales variables macroeconómicas. Casi una “misión imposible”.