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Dinero Balanza comercial

Sin el "viento de cola": cómo afecta a la Argentina la caída de commodities

El barril de crudo tuvo su peor semana de los últimos doce años mientras que la soja alcanzó niveles similares a los del 2008.

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El presidente Macri está decidido a desactivar la “bomba” plantada por el kirchnerismo. Le ordenó al ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, abrir el “cepo” cambiario; al ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, modificar las retenciones; y al ministro de Energía, Juan José Aranguren, reducir subsidios a la luz y el gas.

Sin embargo, hay un “cable” que no podrá cortar: el del “viento de cola”. Es que Macri no heredó la soja a los US$ 600 por tonelada que supo disfrutar Cristina Kirchner, aunque tampoco recibió el petróleo a los US$ 100 por barril que provocó dolores de cabeza a la ex presidenta.

El petróleo sigue “perforando”

El barril de crudo cayó el viernes a su nivel más bajo desde 2003: US$ 29,66 para la entrega en febrero en el mercado de Texas (WTI). En cambio, hace “sólo” un año y medio, se negociaba a US$ 100. La Argentina necesita importar 82 millones de barriles por año para mantener en marcha su economía.

BigBang analiza cómo afecta, para bien y para mal, la continúa caída del petróleo.

Petróleo: la caída del precio dificulta inversiones de YPF, pero le ahorra dólares al Estado.
  • Para bien: la caída del precio implica a largo plazo un ahorro multimillonario en la importación energética.
  • Para mal: la crisis internacional ha generado tensión en la industria petrolera patagónica por reducción de personal.
  • La nafta ahora cuesta $ 13,79 en las estaciones de servicio, pero las productoras reciben entre US$ 63 y 77 por barril.
  • Balance: esta situación favocere a Aerolíneas Argentinas (menos egreso por combustible), pero perjudica a YPF (menos ingresos).

La soja no crece

La oleaginosa cerró el viernes en un nivel levemente superior a la pésima marca de 2008: US$ 321,61 en el mercado de Chicago. El complejo sojero exportó el año pasado 61 millones de toneladas mientras que este año caería a 57 millones, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). 

BigBang analiza cómo afecta la volatilidad de la soja.

Soja: la baja disminuye el ingreso de dólares, pero podría ser aprovechado para acabar con el monocultivo.
  • Para mal: la soja es el único que paga retenciones (30 %) por lo que el Estado se hace cada vez más dependiente.
  • Para bien: la caída del precio no sólo atenuaría el aumento de precios internos sino también fomentaría el cultivo de otros productos.
  • Proyección: El Estado recibió US$ 6.000 en 2015, pero bajaría en 2016 a US$ 5.500 millones por menos precio, producción y retenciones.
  • Redistribución: las retenciones, US$ 5.500 millones o $ 74.800 millones, equivalen a lo que el Estado invierte por dos años en la Asignación Universal por Hijo ($ 837 a 3,6 millones de chicos).