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Política de película

Una de Nueve Reinas: simuló ser custodio de Macri y estafó a un empresario

El día de su asunción, el propio Presidente se dio cuenta que algo no iba bien en uno de los pasillos de la Rosada. Había un “colado” con una extraña actitud. Lo sacaron, pero esos minutos de fama televisiva le sirvieron al falso guardaespaldas para hacer de las suyas. La historia. 

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Está feliz. Después del nacimiento de sus hijos, sin dudas es el mejor día de su vida. Camina por los pasillos de la Casa Rosada con suficiencia y sonriendo. Lleva el bastón en la mano, la banda en el pecho. Es 10 de diciembre de 2015 y Mauricio Macri acaba de asumir como presidente de la Nación.

Camina, Macri. Una chica se acerca y lo saluda. Después, otras dos. Son las primeras en besar al flamante presidente. Todas tienen sus celulares listos, pero no hay tiempo para fotos con el hombre del día. Una movilera radial intenta conseguir unas palabras presidenciales. Tampoco. Hay que seguir con el protocolo y Macri “vuela” escoltado por Fernando de Andreis, que poco después iba a jurar como Secretario General de la Presidencia, y por Víctor Bugge, el histórico fotógrafo oficial.

Macri, el día que se convirtió en Presidente. 

Los custodios lo rodean, cerca y no tanto. Uno de pelo muy corto, atento e inconfundible por su postura, se ve en el primer plano televisado. De pronto, un señor canoso, alto y de gesto adusto, se para a la derecha de Macri. Pecho inflado, camina junto a él varios metros. O es un custodio o es alguien de su círculo íntimo: va codo a codo con el Presidente. Pero no: nadie lo conoce. Tanto que hasta el propio Macri le hace un gesto a De Andreis y lo señala disimuladamente, al mismo tiempo que pone cara de “¿Y éste quién es?”. De Andreis frena, pone una mano en el pecho al extraño y lo hace a un lado. Fin del video.

Todo fue parte de la transmisión oficial y fue tan evidente que al día siguiente varios medios destacaron el gesto y la duda de Macri. Sin rodeos hablaron del “custodio misterioso” que había incomodado al Presidente. Nadie sabía quién era, hasta ahora. La persona en cuestión, el canoso trajeado, el osado que se coló y se pegó a Macri en su día más importante, sería un estafador, un oportunista que lo único que quería era ese video. Salir junto al presidente aunque sea unos pocos segundos.

Macri baila. Antes se había cruzado con el falso guardaespaldas.

Según pudo reconstruir BigBang, luego del episodio, esa persona habría usado el video para estafar a un empresario. Y no fue una estafa menor: $ 500.000. Se desconocen por ahora los detalles del episodio pero es evidente que se hizo pasar por alguien cercano, del entorno del Presidente. Y, evidentemente, con influencia sobre él. Parece una película e incluso suena a algo muy improbable: después de todo, Macri es dirigente desde hace muchos años y jefe de Gobierno en los últimos ocho, su entorno no es para nada desconocido en el mundo de la política y en el ámbito empresarial. Pero el estafado habría creído en el “falso custodio”. Y pagó. 

Todo parece estar enmarcado dentro de lo que se conoce como “tráfico de influencias”, o al menos un burdo intento. ¿La promesa de una reunión? ¿Un contacto? Si bien nadie en la Rasada juran no conocer al implicado, es evidente que uso la alta convocatoria del día, el debut de los nuevos custodios y quizás alguna confusión del momento, para hacer de las suyas. Después de todo, no era el único en los pasillo de Casa de Gobierno: solo que él sí supo dónde pararse y, sobre todo, qué cara poner. En el Gobierno investigan el episodio.

Marcos/Darín, el “chanta” y estafador de Nueve Reinas.

No es Nueve reinas, pero parece. El “falso custodio” terminó descubierto, como Marcos, el personaje de Ricardo Darín en la película. ¿Quién es el empresario involucrado? Quizás, avergonzado, nunca quiera aparecer y dar a conocer la historia. ¿O querrá recuperar su dinero? ¿Cuál es el nombre y los antecedentes del “estafador” de la asunción presidencial? Interrogantes de una historia que seguro continuará.