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Aprender 2016: cómo hizo Frank Underwood para desarmar una protesta docente

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Aprender 2016: cómo hizo Frank Underwood para desarmar una protesta docente

Los cuestionamientos hacia la propuesta de evaluación educativa de la gestión de Mauricio Macri están a la orden del día. Las similitudes con la huelga que debió enfrentar el protagonista de "House of Cards" y su particular manera de desarticularla.

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Frío, apático y calculador. Frank Underwood, el maquiavélico político que Kevin Spacey interpreta en House of cards (la adaptación que Netflix produjo de la serie inglesa), se convirtió sin lugar a dudas en un emblema del costado más oscuro de la política estadounidense y, por qué no, mundial.

En su carrera hacia la Casa Blanca, el legislador oriundo de Carolina del Sur debió sortear más de un obstáculo y la huelga docente durante su gestión como jefe del bloque demócrata del Congreso fue una de las primeras. La resistencia a su “ley de educación” y las similitudes con los cuestionamientos a “Aprender 2016”, el proyecto de Cambiemos.

Frank Underwood, el personaje interpretado por Spacey, un emblema de la oscuridad del poder.

Luego de “rosquear” primero la candidatura y luego la victoria presidencial de Garret Walker, Underwood esperaba el cargo de Secretario de Estado, promesa que le había realizado el ex gobernador de Colorado. Pero su desembarco en el poder cambió los planes: el presidente necesitaba un hombre fuerte que pudiera garantizarle la aprobación de un ambicioso proyecto de reforma educativa, uno de los pilares de su campaña y la promesa que haría durante su discurso de asunción.

La primera traición de Frank en la era Walker

Con sangre en sus ojos por la traición, el diputado sureño, conocido por el resto de los congresistas por su “poder de persuasión”, mantuvo su cargo de jefe de bloque. Pero no se quedó tranquilo. Sabía que el presidente le había pedido la elaboración del proyecto a Donald Blythe, congresista de centro izquierda de Vermont, y decidió tomar cartas en el asunto.

Underwood y Blythe, el congresista de "centro izquierda" que iba a llevar a cabo la reforma.

Con una ajustada mayoría en el Congreso, las posibilidades de que el ala derecha de su propio partido y los republicanos (partido que en la realidad tiene como candidato actual a Donald Trump) aprobaran la ley era casi una misión imposible. Sin embargo, el presidente había dado una orden clara: el proyecto debía aprobarse dentro de los primeros 100 días de gracia de su mandato, tal como anunciaría al día siguiente desde las escalinatas de la Casa Blanca.

La sed de venganza por la traición de Walker lo llevó a mover su primera pieza en la que se convertiría en una descarnada partida de ajedrez que dejaría en jaque la presidencia del ex gobernador. El día de su jura, el Washington Herald, uno de los diarios más tradicionales de Estados Unidos publicaba en su tapa el borrador completo del polémico proyecto de ley.

"El camino al poder está pavimentado con hipocresía y víctimas

El título no daba margen a la duda: “La ley de educación muy a la izquierda del centro: paquete masivo de fondos para los mandatos liberales”. Quien lo hizo posible fue Zoe Barnes, una ignota periodista que, ignorada por todos sus jefes, se encargaba de las noticias menores del diario. Pero la llegada de Frank a su vida cambiaría su carrera: la olvidada redactora tenía ahora un “garganta profunda” dentro de la Cámara Baja que le suministraba todo tipo de anticipos políticos de la Casa Blanca. Todos los que le servían a Underwood, claro.

Zoe Barnes, la periodista "aliada" de Underwood. "Nadie es imprescindible".

La primera victoria de Underwood y la resistencia docente

Las críticas hacia la gestión no tardaron en llegar, incluso dentro del propio partido. Walker había hecho campaña posicionándose como un demócrata moderado y el proyecto que había elaborado Blythe era considerado como demasiado progresista. La presión social y la sospecha interna de que había sido él quien filtró el bosquejo a los medios hicieron que el congresista de Vermont renunciara al proyecto y lo dejara en bandeja para Underwood, que, siempre adelantado a las movidas de piezas, ya tenía un equipo trabajando en la elaboración paralela de otra propuesta.

El presidente le pidió a Underwood que cediera ante el reclamo docente, pero él no lo aceptó.

Mientras que la “bajada de tono” del proyecto ganó aceptación en el Congreso, los docentes comenzaron a manifestarse en contra de la propuesta del gobierno demócrata, dado que Underwood había eliminado la cláusula de negociación colectiva. Exigen una mayor participación y son representados por el líder sindical Marty Spinella, uno de los pocos que lograría ridiculizar en público al oscuro y ambicioso congresista de Carolina del Sur.

"El poder se parece a los bienes raíces. Se trata de ubicación. Cuanto más cerca estás de la fuente, mayor es el valor de tu propiedad

Arengados por Spinella, los gremios protestaron frente a la gala de Claire.

El clima comenzó a tensarse cuando una manifestación docente condimentó la exclusiva gala que Claire Underwood, directora de la ONG Iniciativa Agua Limpia, había organizado para recaudar fondos. Con el establishment de Washington dentro del salón, Spinella arengaba a una multitud en la puerta y aprovechaba la cobertura mediática del evento para cuestionar el proyecto de educación.

Claire y Frank desarticularon la propuesta sólo con bandejas de comida.

Pero, para sorpresa del líder sindical, a Underwood sólo le tomó un segundo desarticular cualquier reclamo. De esmoquin y acompañado por su elegante esposa, el congresista se acercó con bandejas de comida a los manifestantes y calmó a la multitud que pasó de insultarlo a aclamarlo. La indignación de Spinella fue tal que convocó a un paro general para el día siguiente.

Inicio del paro, el debate y la “rosca” final

Presionado por el Gobierno para que diera marcha atrás y le pusiera un punto final a la protesta docente, Underwood cantó retruco: pidió una semana para “salirse con la suya”, mientras terminaba de conseguir los votos parlamentarios para poder aprobar el proyecto de ley.

"Saludá con tu mano derecha, pero para poder tener una piedra en la izquierda

Underwood intentó ganar el debate al hablar del ladrillazo pero quedó en offside.

La tensión con los gremios incrementaba minuto a minuto y la noticia de un ladrillazo en la residencia oficial del congresista llegó rápido a los medios, quienes no tardaron en especular con que habían sido los docentes quienes perpetraron el ataque. Indignado por la acusación, Spinella desafió a su enemigo a un debate en vivo por la CNN.

El mano a mano le salió mal a Underwood. Aunque intentó sacar la carta del ladrillo, el sindicalista logró desarticularlo por completo. Los memes del encuentro no hicieron más que potenciar la humillación pública del congresista que, por primera vez, enfrentaba un real desafío a sus estrategias de poder.

Pero, una vez más, el sureño encontraría en la capitalización de la realidad social una aliada incondicional. La muerte de un estudiante por una bala perdida le dio a Underwood lo que necesitaba. Conmovido para las cámaras, el congresista le exigió a Spinella el cese del reclamo. “Los chicos no tienen que estar en las calles, tienen que estar en las escuelas”.

Underwood lo llevó al límite en su despacho y obtuvo lo que quería: un golpe en su cara.

El asesinato hizo escalar el enfrentamiento a su climax y culminó con el líder sindical irrumpiendo en el despacho del congresista. Sin medios, ni testigos mediante, el escenario era ahora mucho más cómodo para Underwood quien no sólo le confesó que él mismo había orquestado el ladrillazo en su casa, sino que además lo acusó de ser un “homosexual deseoso del semen del poder”.

Esa tarde, el congresista terminó con un ojo morado. El mismo que le serviría como amenaza final: si la huelga no se detenía, se encargaría de hacer pública la agresión y terminar así con la hasta entonces intachable carrera de Spinella.