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Show "me toca el timbre"

Cosentino, el ex de Nazarena, está "harto" y la denunció por acoso

El coreógrafo y la vedette tuvieron una breve relación de dos meses. Ahora, él denuncia que ella lo persigue. Dice que le toca el timbre a cualquier hora y le deja mensajes agresivos en el teléfono a la madrugada. 

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Nazarena llora. Llama a su ex novio, Marcelo Cosentino. Llorando. Le dice que no lo quiere perjudicar. Sigue llorando. En Intrusos se dieron a conocer mensajes de voz que -presuntamente- la actriz-productora-vedette le dejó a su ex, antes de comenzar Bailando, en mayo pasado. 

El problema es que los dos están en pareja. Él con Laura Bruni; ella con Gonzalo Gamarra, ilustres desconocidos que cobran fama gracias a estos escándalos televisados. Ambos tuvieron una relación que duró dos meses y que luego terminó. Y ahora Cosentino la denunció nada menos que por acoso. 

Ambos, durante la relación que duró dos meses.

Siento que esto es una película barata copiada de Atracción Fatal. Nunca fui buena eligiendo hombres. Tengo tantos problemas verdaderos que no me prendo en los imaginarios de nadie”, le envío la rubia a la periodista Marina Calabró, vía Whatsapp.

“Me llama a las 4 o 5 de la mañana amenazando, puteando y no se puede vivir así”, declaró por teléfono el propio Cosentino en Intrusos. Por su parte, la rubia respondió desde su cuenta de twitter, con un elocuente “Shhhh”.

Se dijo que el novio actual de Nazarena lo invitó a pelear a Cosentino. “Nadie se muere por una trompada, el tema es que todo se hace una bola. Tengo todos los teléfonos que desconozco bloqueados. No puedo recibir llamados a las 5 de la mañana. Tengo un hijo: ¡Estoy harto, harto!". “No te pueden amenazar, llamar a las 5 de la mañana con tanta impunidad. El tema es que no me jodan más. Ni a mi, ni a mi mujer. Principalmente a mi mujer”.

Consultado acerca de si Nazarena le tocaba el timbre de la casa, respondió: “No quiero meter la gamba”. 

“Los mails es muy fácil: se ve quién los manda y quién los recibe; los llamados también es muy fácil de comprobar quién llama a quién. Lo que no se puede soportar es que te metan en la locura ajena”, se lamenta.

“Estoy harto de las amenazas y de pensar qué es lo que va a pasar. No quiero que me nombre más”. Y cerró con una autocrítica contundente: “Soy un pelotudo”.