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Del quirófano a la Justicia: la increíble historia de Gabriela Trenchi

La empresaria de la moda, quien contó hoy su difícil recuperación, se había sometido a una serie de cirugías estéticas en la clínica de Aníbal Lotocki el 7 de agosto del año pasado. Desde ese momento, comenzó un calvario de graves secuelas y dura batalla judicial. 

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Gabriela Trenchi, quien reveló hoy detalles de su dramática recuperación luego de un caso de mala praxis, había confiado en las habilidades de Aníbal Lotocki para realizarse una intervención estética múltiple el 7 de agosto del 2015, incluyendo lipoaspiración de abdomen, cintura, pelvis y miembros inferiores, más la colocación de los hilos tensores en glúteos, y rellenos estéticos en glúteos y piernas. 

Tranchi es dueña de un local de ropa conocido en el ambiente de la farándula.

La cirugía duró alrededor de cuatro horas y, luego de tres horas de posoperatorio, se le dio el alta a la paciente. Y días después, comenzaron a manifestarse una serie de súbitas y graves secuelas.

Trenchi, así, permaneció en coma más de un mes y presentó parálisis en el rostro y los cuatro miembros además de una úlcera ocular. Dejó de respirar por sus propios medios y se le tuvo que realizar una traqueotomía. A raíz del entubamiento, además, contrajo una grave neumonía. 

En un chat con Lotocki, fechado 10 días luego de la operación, la mujer ofreció un dramático relato. "No camino. No puedo de lo dormidos que tengo los pies. Comer y agua, sí. Me estoy alimentando bien. Es que siento muy dormidos los pies y las piernas. Tomé Venoruton 500, pero no me hizo nada. No me circula la sangre, ¿a qué médico me pueden llevar? Aparte no puedo tragar del dolor que tengo en el cuello y al lado de las orejas", le explicaba Gabriela al cirujano.

A la Justicia

El abogado de Trenchi, Mariano Lizardo, le inició una causa por mala praxis a Lotocki, lo cual determinó que su clínica fuera clausurada preventivamente en octubre del año pasado. Según contó el letrado, el lugar no contaba con la habilitación del Ministerio de Salud y, entre varias faltas,  no contaba con paneles de control cardíaco.

La denuncia de Lizardo se sumó a dos causas ya en trámite: una seguida por el abogado Cristian Cúneo Libarona en representación de Silvina Luna, y la otra presentada por Stefanía Xipolitakis con el patrocinio de Fernando Burlando.