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Show Autobiografía contradictoria

En su autobiografía, Moria había negado su adicción a la cocaína

En su libro de memorias, editado en 2012, la vedette revela -entre otras confesiones- su relación las drogas. Detalla el consumo, describe el ambiente artístico de los ‘70 y cierra con una frase que contradice lo que vive hoy: “Nunca fui adicta. Mi droga soy yo misma”. 

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En 2012, Moria Casán lanzó a la calle su libro de memorias. Editado por Planeta, la publicación, vendida como autobiografía, se llama “MeMoria”. La tapa es una foto del rostro de la vedette con una particularidad: está pelada. Allí, Casán confiesa haber sufrido abuso sexual de parte de su abuelo, desnuda su vínculo con la prostitución y habla de su relación con las drogas. 

Foto de Moria en su celda de la cárcel de mujeres El Buen Pastor, en Paraguay. 

En la página 97, Moria ahonda en su consumo. “Si la marihuana funcionaba como un estímulo inocente para colocarte después de una comidita, por ejemplo, entonces ingresarte un toquecito de cocaína era igual a tomarte una copita de champán. Yo, sin embargo, nunca pasé de eso; pero como no tomo alcohol -no me gusta nada que me saque de mí- a veces venía bien”.

MeMoria, la autobiografía de Casán editada en 2012 por Planeta. 

En aquel libro, que definitivamente no fue un suceso de ventas y puede conseguirse en cualquier librería de saldos de la calle Corrientes a 15 pesos, la vedette también revela de qué manera la cocaína era consumida por el ambiente artístico. “En el teatro, la cocaína funcionaba como interruptor: en la revista, todos los sábados venía un chabón a traerla para los capocómicos. Era de la buena, y si no estaba eso ni la botella de whisky, no arrancaba nadie. O llegaban los sobrecitos o se cancelaba la función porque sin la milonguita no pasaba nada”.

En su libro, Moria ahonda en su vínculo con la cocaína, y niega adicción. 

Tres años después, Moria está presa en Paraguay. Gran parte de su devenir carcelario depende de si es adicta o no. Antes de ingresar a la cárcel del Buen Pastor, donde está privada de su libertad, le detectaron 1,6 gramos de cocaína en su billetera. Ante la situación, Casán se declaró adicta. De no serlo, la justicia paraguaya podría acusarla de tráfico y condenarla a entre 5 y 15 años de cárcel. Por ese motivo, Moria se sometió a pericias psiquiátricas y diversos análisis para confirmar su adicción. Y esta batería de evaluaciones le dio positivo

Pág. 97 del libro MeMoria: Moria niega su adicción. “Mi droga soy yo misma”, dice. 

Hace 3 años, sin embargo, Moria afirmaba lo contrario en su libro autobiográfico. Allí sentencia: “Nunca fui adicta. Mi droga soy yo misma”.