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Show Las batallas, en la lupa de una especialista

Insultos y gritos para todos: las peleas más fuertes de GH

La casa está en ebullición y cada participante llega a su límite más rápido. Se enojan, pelean y sacan a la luz su lado menos “agradable”. Un especialista analiza qué les pasa a los chicos.

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La preocupación por el dólar blue, las elecciones primarias o la definición de la Copa Libertadores son temas inexistentes para los participantes de Gran Hermano. Los hermanitos se enfrentan a las cámaras con lo que son (y lo que pueden llegar a ser) en situaciones límites. Eso hace que la casa esté, por momentos, a punto de explotar. Las tensiones acumuladas hace un poco más de tres meses motivan los enfrentamientos entre los participantes y cada vez son más frecuentes y con mayor intensidad. 

La imagen más cruda de la violencia en la casa.

La imagen de la semana será sin dudas la cachetada de Brian hacia Marian, pero no es ni será la última escena donde se presente la violencia. Cada participante tiene características a la hora de expresar su costado menos agradable y combinado a otras personalidades puede ser un mix difícil de manejar.

“Ante la falta de poder recurrir a la palabra o de encontrar soluciones genuinas a los conflictos (como el hambre por ej) recurren a las satisfacciones inmediatas en los actos agresivos o eróticos que caracterizan a cada uno como paliativo de las frustraciones y privaciones de los deseos y de la falta de comunicación”, explica la licenciada en psicología Marina Castañares a BigBang

PERFILES

Sobre el perfil de cada participante Castañares explica que mantienen presente la idea de la rivalidad ante todo, ya que tienen “saben que deben ir por su lugar en el juego”.

“La fantasía de que "sólo hay lugar para el otro o para mí" es frecuente y se manifiesta en diferentes formas. Muchas veces, generando padecimiento, otras puede ponerse en juego de manera reglada, mediante una competencia deportiva por ejemplo, o simplemente manifestada de manera simbólica, como en una discusión laboral” inicia la explicación sobre la tensión entre los participantes del reality.

Nicolás y Romina y su tensa relación 

A los pocos días de comenzar la convivencia Nicolás, quien se dedica al boxeo, se enojó con Romina por una broma y luego por falta de comida. Ambos forcejearon, se arañaron en una oportunidad. Incluso él le arrojó un balde con hielo a ella y recibió una sanción.

Francisco y Mariano, los reyes de la manada

Francisco tiene una personalidad fuerte y Mariano también. Ellos no coincidieron en su línea de pensamiento al conocerse y les llevó tiempo entender que no eran tan distintos para hoy mantener una buena relación. En el momento de las discusiones ambos empleaban los gritos e insultos para demostrar ante los demás que cada uno queria ser “el rey de la manada” y había sólo un lugar para eso. Por el bien de la casa, ya no sucede esa situación.

Es lógica la tensión: la competencia de Gran Hermano tiene un objetivo específico, ganar. Y para eso hay consecuencias. “Para que un participante gane conlleva que los demás deban “quedar afuera"; es decir que, en este caso, dicha fantasía en especialmente real. Si a esta cuestión se le añade el malestar del encierro, y las privaciones que conlleva, en contradicción con la exposición mediática en la que los televidentes son a la vez observadores y jueces del juego, se puede entender la gran tensión que se manifiesta en la casa” suma Castañares.

Lo cierto es que los participantes carecen de herramientas para abordar estas presiones y se convive al nivel de la época de las cavernas. “Ante al poca posibilidad de recurrir a la palabra para generar vínculos con los otros que posibiliten estrategias y alianzas, los participantes recurren a la agresividad directa como modo de reducir al otro. El “reality” evidencia la carencia de texto-guión que es propia de la ficción y se limita a mostrar lo que sucede con los cuerpos, desde lo erótico o lo agresivo”, concluye la especialista.

OTRAS GUERRAS ENTRE LOS HERMANITOS

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Lo cierto es que los protagonistas de la casa no son los participantes, sino sus cuerpos en acción, sea para la acción que sea. “Los cuerpos, en contextos sensuales o eróticos y agresivos, son los protagonistas de este reality donde abundan las imágenes y las agresiones y falta el peso de la palabra que pueda mediar en los conflictos y resolver el juego”, acota la psicóloga.

Belén y Mariano, del amor al enojo

PARTICIPANTE POR PARTICIPANTE.

Cada “hermanito” tiene sus característica a la hora del enojo:

- Mariana logra hacer enojar y sacar de quicio a varios de sus compañeros, es una provocadora. Juega un juego de intentar ser divertida pero “tira de la cuerda” hasta más no poder. Cuando llegan las consecuencias toma conciencia de su peligro. 

- Nicolás tiene una personalidad de apariencia tranquila pero explota al acumular tensiones y puede repartir su enojo con los que se crucen delante de él sin que tengan que ver directamente con su molestia. 

- Brian, tiene un pasado complejo y se siente incomprendido. Se enoja rápido y se cierra en su problema sin escuchar a su entorno. Acaso por ello terminó siendo el primer expulsado de Gran Hermano.

- Francisco sabe discutir por lo de él pero no se mete en los problemas de los demás. 

- Belén es de gritar pero es pocas ocasiones. Mantiene el diálogo y trata de pensar antes de emitir opinión. Romina es impulsiva. Utiliza los insultos y se prioriza en acciones, como por ejemplo, cuando esconde comida para luego no compartirla. 

- Fernando es vengativo, en lugar de pelear arma una estrategia para hacerle pasar al otro una situación incómoda. 

- Matias hace bromas pesadas para irritar al resto, se muestra cínico y ante una discusión elige mostrarse despreocupado. 

- Mariano es puro cuerpo. Su ansiedad lo angustia y sin pensar se descarga con gritos, golpes y palabras sueltas. 

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