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Los Icardi, una "familia selfie" que vive para las redes sociales

Los Icardi son una de las parejas más mediáticas: publican todos los días fotos en sus cuentas. La necesidad de reforzar la autoestima, como uno de los motivos. Algo que le pasa a mucha gente y usa las redes para atraer. “Narcisistas inseguros que necesitan agradar”, dicen los expertos. 

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La modelo Wanda Nara y el futbolista Mauro Icardi son una de las parejas mediáticas de más alta exposición. Hacen de sus vidas y de la de sus hijos una vidriera. Todo o casi todo es compartido con el gran público.

Son “adictos” a las redes sociales y no pasa un día en que no publiquen una foto en sus cuentas de Twitter o Instagram. Una adicción compartida por otros famosos, pero también por gente menos conocida, que tiene esa necesidad de “publicar” todo lo que hacen.

La psicóloga y escritora Beatriz Goldberg opina que quienes no pueden vivir sin dar a conocer lo que hacen minuto a minuto responder a “que uno viva más para el afuera, que para el adentro”.

Más allá de la necesidad de estar en la “vidriera” por una cuestión de conseguir publicidad o prensa, Goldberg considera que Nara e Icardi están “muy centrados en lo que piensa el otro más que en lo que uno piense o siente” y añade que es “gente muy narcisita, que tiene mucha necesidad de agradar”.

No sólo publican sus fotos o videos para que las vea el gran público, sino que también tienen otra intención: que puedan ser vistos por su ex parejas. Detrás hay una sed de venganza que se hace pública.

Ahora, entonces, más allá de la prensa o la publicidad, ¿cuál es el motivo de la exposición permanente? “Cuando la autoestima de uno no es tan buena viene la necesidad de agradar de ser reconocido”.

De esta forma, cuando en una cuenta de Facebook se suman los “me gusta”, crece la autoestima de la persona insegura. Lo mismo cuando una foto publicada en twitter o en instagram recibe comentarios o es retuiteada.

Vicki Xipolitakis es otro ejemplo de figura pública que da a conocer lo que hace minuto a minuto, aún sin tener conciencia de si puede ser algo controvertido, como el famoso video del avión.

Pero ese afán de agradar no sólo atrapa a los famosos. Según Goldberg, ha visto muchos casos en su consultorio de personas que se deprimen cuando publican una foto en sus cuentas de las redes sociales y no tiene repercusiones o no recibe los comentarios que esperaba.

 

Cuando calienta el SOL ...

Una foto publicada por Wanda nara (@wanditanara) el

La psicóloga y docente de la UBA, Yanina Ceminari, en esta línea dice que “el espacio virtual forma parte de los nuevos escenarios de encuentros y desencuentros. Y de las formas de intercambio. En ese sentido la mirada del otro no es algo novedoso, pero si la forma en que se decide, por ejemplo, para armar un perfil. La mirada y el par ver-ser visto pasa a ser clave en el intercambio”.

 

Con mi chinita icardi ��

Una foto publicada por Wanda nara (@wanditanara) el

Según Ceminari, “lo compulsivo de publicar "todo lo q lo pasa" es un tanto engañoso, primero porque no puede mostrarse todo, y segundo porque los "estados" se encuentran estandarizados por ejemplo con los emoticones y se diluye lo particular”.

Explica que en su consultorio de Villa Crespo “lo que escucho es que la necesidad de publicar funciona convocando la atención del otro. Y en ese sentido es una herramienta. Puede funcionar como habilitando la palabra y el diálogo o clausurándolos. Por ejemplo, cuando alguien decide poner en su facebook que su familia apesta, sus amigos lo defraudaron, etc. Los adolescentes son mas proclives a esta impulsividad en la escritura virtual, pero muchos adultos también lo hacen”.