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Viviana Colmenero, de Gran Hermano a mantera en Belgrano

La ganadora de la edición 2003 del reality ahora vende collares en Cabildo y Juramento. Dejó la prostitución, fue mamá el año pasado y, pese a haberse consagrado con el premio máximo, nunca logró instalarse en los medios.

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“Entré al reality para dejar de prostituirme. Una mujer no es prostituta porque quiere”, fueron las palabras con las que Viviana Colmenero confesó en 2003, durante su paso por la casa de Gran Hermano, que había ejercido la prostitución. La estrategia funcionó, se consagró ganadora del ciclo (le dieron 100.000 pesos, 35 mil dólares en ese entonces) y hoy, a sus 43 años, se gana la vida como mantera en Cabildo y Juramento.

La morocha diseña y vende collares, aros y pulseras.

Fue la tercera ganadora nacional del reality de Endemol y su dramática historia de vida le valió amantes y detractores. Por esos años, la morocha logró comprarse un departamento en el exclusivo barrio de Belgrano para instalarse junto a su hijo Leonel, de por entonces seis años.

Pero la exposición duró poco y, pese a que durante unos meses vivió un apasionado romance con el hermano de Susana Giménez, Patricio, la morocha nunca logró instalarse en los medios.

En 2003, cuando ganó el reality, se compró un departamento en Belgrano.

Su última aparición fue polémica y tuvo como protagonista a Yanina Latorre. En 2013, a diez años de su victoria televisiva, la morocha asistió al ciclo Bien de Verano y se cruzó con la mujer de Diego Latorre. ¿El motivo? La botinera cuestionó el tratamiento de su pasado: “Me molesta que los medios le hagan notas a prostitutas”. Las chispas derivaron en pelea y Latorre abandonó el estudio quebrada en llanto.

La morocha armó su marca “Joyas en un mundo de fantasías”.

Tomaste a mal una frase mía y te pusiste agresiva. No vine a que me agredan. Ella (por Viviana) tiene un complejo. Yo soy contadora pública, licenciada en administración de empresas. Sos una resentida, una pobre chica y no te da la cabeza. ¡Andá a ch… pi…!”, disparó Latorre. ¿La respuesta de Colmenero? “Hace 15 años que no lo hago”.

Lejos de las cámaras y sin un trabajo estable, la plata del premio se le acabó y no pudo pagar las expensas. De nuevo en la casa de su madre, Colmenero comenzó escribir cuentos cortos (prometió que al alcanzar los cien intentará publicar un libro) y a estudiar astrología. Hasta hace poco atendía a sus clientes en barcitos. Hacía cartas natales y tiradas de Tarot.

Su vida dio otro giro en febrero de este año, seis meses después de haber dado a luz a su segundo hijo, Ciro. Habilidosa con las manos, Viviana comenzó a diseñar bijouterie y armó su propia línea llamada “Joyas en un mundo de fantasía”.

Además de vender sus collares, aros y pulseras por mail y en Facebook, Viviana se instala en la vereda de Cabildo (casi esquina Juramento) y los expone frente a una galería.